Ayer publicamos en la web una crónica extensa y muy bonita sobre los tres días de electrolatino que vivimos en el Sónar Festival 2014, que se celebró los días 12, 13 y 14 de Junio. Y esta fue la cara que, nos consta, muchos de vosotros pusisteis al leerla:
«Si quisiera leer cosas serias sobre música me iría a Jenesaispop. Bueno no, pero no vendría aquí. Me habéis decepcionado» nos ha escrito un lector. Otro ha dicho, directamente: «Cómo se nota que os han pagado, hijos de puta. Sois unos vendidos y no os vuelvo a leer nunca más hasta mañana a ver qué publicáis porque os leo cada día y me encanta la web pero sois unos putas«, ha dicho otro.
«Yo os quiero a todos«, nos ha dicho Nati Abascal, «pero qué chasco, maricón. ¡Ni un gif!» añadió.
Así que hemos decidido que ahora que ya les hemos hecho la pelota os hemos soltado la chapa explicado en plan profesional lo que pasó en el Sónar, es el momento de explicaros las cosas que nadie se atreve a contar. Bueno, no exageremos, que no vimos ningún sacrificio ritual ni vivimos una orgía en los baños. Pero ya que nos pasamos todo el festival buscando a Chayo y La Pelopony, es de recibo que os contemos nuestras vivencias de una forma más íntima y personal.
www.youtu.be/kSeJFlhcnQk
¿Y cómo lo vamos a hacer?
Pues como si esto fuera un blog en pleno 1997. Porque aunque Aless Gibaja dice que él fue el que inventó los blogs en España (y los Post-Its también), nosotros venimos de contar nuestras vidas en blogs pensando que a alguien le interesaban y es por ello que paso a narraros en primera persona todo lo que Atzur e Hidroboy (oui, c’est moi) hicimos en el Sónar.
El jueves nos encontramos en Plaça Espanya a medio día. Yo venía de casa de dormir en casa de una amiga. Aunque dormir no dormí mucho, que me quedé hasta las tantas con el Grindr encendido y justo cuando me iba a la cama me habló un chulo, me fui a su casa y… bueno, que no dormí mucho. No sé si Atzur durmió, porque él siempre parece que se haya metido unas pastis y estaba a tope. Lo primero fue acreditarnos. En la cola (no había mucha, fuimos a buena hora) estaban Lety y Sergi, a los que no saludamos para no perder el puesto. También vimos a Carlos Jean, que Atzur quería ir a preguntarle por los Y5; pero iba con prisa y no volvimos a verle más (claro tía, 110.000 personas, como para volver a encontrártelo). Una vez dentro nos hicimos la fotito, nos dieron nuestra pulsera y nuestra acreditación y una mochila monísima llena de revistas, cd’s, flyers, descuentos y un montón de cosas más que no sabemos muy bien para qué sirven pero que hemos dejado en la mesa del café de la redacción y así tenemos a los redactores entretenidos unos días:
RECREACIÓN: Bryton leyéndose una de las revistas como si entendiera algo de lo que pone
Una vez dentro nos pasamos por por donde estaban las cosas para tocar. No tocamos mucho, porque acabábamos de llegar y queríamos investigar el terreno. Pero sí que dijimos mucho «¡Oh! Esto tendremos que venir a verlo con calma«. ¿Tú fuiste? Porque nosotros no. Es lo malo del Sónar: si quieres ver/hacer algo ¡hazlo! Porque luego te lías haciendo otra cosa y se te pasa.
¿Qué cosas ocurrieron en nuestra primera jornada en el Sónar?
Pues nos encontramos con mucha gente conocida y mucha gente guapa, incluso con algunos conocidos que no son tan guapos y un montón de guapos a los que no conocíamos. Que vaya por delante: en el Sónar hay mogollón de tíos buenos, pero se quitaron la camiseta muchos menos de los que esperábamos.
Dimos una vuelta por todas partes. Saludamos a Gerard Estadella, y a Lety y Sergi (ahora sí), que ya os conté en el otro artículo que cada vez que nos vemos nos presentamos como si no nos conociéramos y es algo muy diver.
Nos metimos en el Sónar Planta, que era un poco como cuando te metes por primera vez en una atracción de Port Aventura, con un pasillo así muy largo y luego dentro estaba el pantallote con una línea cruzándolo que respondía a un zumbido y unos latidos que hacían que se moviera e inundara la sala de luz. Al salir un chico detrás nuestro exclamó: «¡Pedazo de raya!» y otro se emocionaba por el «musicón«, a lo que el tercero respondió: «El pupum me ha llegado, tío«. Al salir nos tiramos en la hierba y vimos pasar a este chico que nos sonaba y no sabemos de qué:
De ahí nos metimos en lo que durante todo el fin de semana llamamos, el Puticlub; o lo que es lo mismo: el SónarHall. Y es que el espacio estaba todo decorado en un tono rojo Twin Peaks que me hizo temer que en cualquier momento apareciera un enano hablándome al revés diciéndome: «ʇuɐʍ n ʇɐɥʍ op әp lәp sәndsәp ɐɹɐuәɹʇsә әs oɔᴉuәƃoɹpuɐ әp dᴉlɔoәpᴉʌ lә«.
Un amigo me mandó un mensaje para preguntarme si íbamos a ir a ver «Daito Minabo»; se refería a Daito Manabe que hizo una performance muy loquis con proyecciones y rayos láser que parecía aquello un videoclip de Javiera Mena. Pero no, no fuimos. De hecho a ese amigo, que vive en U.K. y llevábamos días diciéndonos de quedar, al final no le vi. Un besito.
Luego fuimos a chafardear al SónarDôme, y aquí fue cuando Atzur desapareció por primera vez para «ir a grabar y hacer fotos«. Ya. CLARO. A esa hora creo que estaba pinchando Suzanne Kraft, que a mí me daba la vida con su rollito ochentero pero a Atzur le aburría. Y es que veníamos del concierto de Mø, que estaba muy loca. Tanto que se acabó tirando del escenario.
¡COGEDME, MARICONES!
En una de estas idas y venidas nos cruzamos con Jon Kortajarena y nuestra reacción fue un poco así:
Hasta que nos dijeron: «Sí, sí, era él» y entonces ya fue así:
Se nos hizo tarde (vimos un par de actuaciones y mucho dj, pero en píldoras, y siempre que yo le pillaba el gusto a algo nos teníamos que largar a otra parte) y teníamos hambre, así que nos fuimos al Domino’s. Al salir vimos a Souver DJ en la cola y le dijimos que nos veíamos dentro. Tony Tornado pasaba por allí y vino a saludarnos y mientras hablábamos todos juntos un argentino con muy malas pulgas se puso a gritarnos pensando que nos íbamos a colar. Yo le enseñé la acreditación de prensa al grito de «¡Que no me hace falta colarme! ¡QUE SOY PRENSA!«, pero le dio igual y siguió gritando. Los argentinos son muy de gritar. Total, que comimos pizza y Atzur casi se carga la puerta del baño intentando atravesarla porque era corredera y no sabía abrirla; y de ahí pitando al Hotel Axel que teníamos un evento del que ya os hablaremos. En el Axel, eso sí, los demás bloggers nos miraban raro porque veníamos de ¡un festival! ¡DE MÚSICA ELECTRÓNICA! Uno de ellos, no diremos quién, nos preguntó si había «mucho perroflauta«. Pero alguno estaba emocionado porque también iban a ir al Sónar esos días y era su primera vez y no sabían qué ponerse.
Yo me recogí, viví un drama pensando que me habían robado el móvil en la calle, y Atzur se quedó en el Axel bebiendo vodkatonic gratis gracias a Absolut.
Al día siguiente, como empezaba el Sónar de Noche, no queríamos gastar energías demasiado pronto así que fuimos un poquito más tarde. Al llegar al Village volvimos a encontrarnos con medio universo y Atzur no paraba de desaparecer para «hacer fotos«, mientras yo charlaba con la gente y bailaba al ritmo de Bonobo que me enamoré muy fuerte de ellos.
www.youtu.be/JhujxUc8Op0
Luego nos fuimos al Welcome Bar a charlar con Gerard Estadella y nos llevamos la alegría del siglo al descubrir que durante una hora había barra libre de cerveza. Estuvimos un ratito allí con las amigas de Rocket Magazine comentando la jugada y nos fuimos a ver a los Buraka Som Sistema, donde nos encontramos con Lukas Teixeira, nuestra arma secreta.
Yo me puse muy contento (el que lo entienda, que aplauda), pero no pudimos ver el concierto entero porque teníamos que irnos pitando al autobús para ir al Sónar de Noche a ver a Mr. K! y luego a Röyksopp y a Robyn. Yo iba TAN contento que el viaje se me hizo eterno y por un momento tuve la sensación de que nos iban a secuestrar y nos estaban llevando, como mínimo, a Cuenca. Pero al final llegamos y allí nos encontramos a Chicletol y TVMNSTR, acicalándose en el baño.
En la zona de prensa tuvimos nuestro primer drama porque no encontrábamos el camino para ir a la pista y estuvimos dando vueltas como ratoncillos en un laboratorio hasta que mirando un plano descubrimos que había una puertecita secreta que te llevaba a Narnia. Una vez en pista nos volvimos a encontrar con Souver DJ y bailamos lo de Mr. K! un montón.
Y justo antes de empezar Röyksopp y Robyn, Atzur se fue con Lukas y Manu Gassó y me dejó solo; pero yo iba tan contento que no me importó. De hecho iba tan contento que ni siquiera sabía quién era yo y qué hacía allí; pero el concierto me dio la vida. Como dije ayer, habría molado un show más orgánico y con los tres actos no tan diferenciados, pero tanto la parte de Röyksopp (me faltó Vision One, mi favorita) como la de Robyn fueron un orgasmo; y cuando empezó la parte conjunta yo ya podía morirme. Nos perdimos a Woodkid, pero es que aquello era como elegir entre papá o mamá y Woodkid mola mogollón pero salvo 3 canciones que son muy de volverse loco el resto de The Golden Age es más atmosférico y necesitábamos que nos dieran caña. En todos los sentidos.
En mitad del concierto me quedé sin batería en el móvil. ¡DRAMA! Nooooooo… Porque aunque no había sala de prensa como en el Sónar de Día, pude encontrar un hueco en una barra de un bar donde Cristo perdió una alpargata en la que me dejaron enchufar el móvil con la condición de no moverme. Así fue como localicé a Atzur, que estaba en lo de Moderat. Que ya me ves a mí, maricón, cruzando toooodo el SónarLab de una punta a otra. Porque el maricón se había plantado EN PRIMERA FILA y yo estaba al final de todo. Fue más o menos así:
Al final nos arrejuntamos y Atzur estaba con Manu Gassó al que yo, nada más verle le pregunté si tenía tabaco. Pero llevaba tal mono de nicotina encima que creo que mi «¿Tienes tabaco?» me quedó un poco…
Acabamos dando vueltas para un lado y para otro, escuchando un poquito de Caribou, un poquito de Pretty Lights… Nos comimos una pedazo de hamburguesa que nos quitó el sentío. Y al rato nos dimos cuenta de que ni Atzur ni yo nos sentíamos los pies y era el momento de ir a dormir; que aún nos faltaba otro día y otra noche. Ah, compré tabaco en un bar rarísimo de Paral·lel del que llegué a pensar que no saldríamos con vida.
Wendy Sulca y Alanis Morrissette al Sónar
El sábado empezó raro porque quedé con un chaval del Grindr por la mañana y fue una experiencia bastante surreal, así que decidimos comer algo más y volver a meternos de lleno en el festival. Nos fuimos a DESPACIO, que yo casi tuve un orgasmo con lo bien que sonaba y el musicón que los 2manydjs y James Murphy estaban pinchando.
Vimos a Kid Koala, sus bailarinas y sus paranoias; y vimos un ratito de Neneh Cherry en el Puticlub SonarHall. En el Dome estaban poniendo una música rara que no nos animaba mucho, así que fuimos a chafardear la parte de las APPS y vimos cosas que no creerías y que te explico mejor en el otro artículo.
Habíamos estado bailando un poco lo de Vallès y me planté en el Village para ver a los WhoMadeWho que sí, no fue un concierto cañero cañero, pero me dieron la vida. Lástima que no tocaron The Sun, que entonces voy y les pongo un monumento.
www.youtu.be/LoW8l2q5wDk
Cuando acabaron nos fuimos a un chino a cenar y tuvimos una discusión. Bueno, en realidad no discutimos; porque Atzur y yo no discutimos. Digamos que él dice una cosa, yo digo otra, no nos ponemos de acuerdo y entonces nos peleamos pero por no estar de acuerdo, no por el tema en si. Me comí medio chino y pusieron un temazo en la tele que Atzur dice que era de PSY pero yo no lo tengo tan claro y el Shazam no lo reconocía.
De ahí volando al Sónar De Noche mientras cantábamos por la calle, porque empezaba lo de Massive Attack. Ciertamente fue muy Massive y muy Attack, y aunque tanto el show como la música eran para tirarte al suelo y morirte del gusto; necesitábamos algo de caña.
Al rato nos fuimos a dar una vuelta y empezamos a quejarnos porque estábamos un poco así:
Vimos a Bayona pinchar en el SónarCar y entre el escaso público (putada que te pongan junto a Massive Attack) estaban su hermano, el de los vídeos de Camela, y Jordi de OBK. Atzur se me puso en plan «Ay ¿les hago una foto? ¿O no? Ay, ay, ay» y yo estaba demasiado cansado para pensar por los dos. Nos fuimos al Pub, que en un poquito empezaba Lykke Li. Y sí, fue guay, porque Lykke Li mola. Pero de nuevo se nos hizo un poquito bastante denso y ella estaba ahí como si fuera una de las Espiritas (si has pillado este chiste, cásate conmigo) así que vimos medio concierto y nos fuimos a lo de Yelle, no sin antes pegarle cuatro gritos a Atzur que se iba parando cada dos por tres para «hacer fotos» y un poco más y llegamos al Lab para el Sónar 2015.
Y mira maricón, lo de Yelle fue tal que así:
Porque a pesar de lo muertísimos que estábamos nos hizo darlo todo la tía. Por allí apareció SergiOnAir. Y tal y como apareció desapareció, junto con Atzur que se fue a «hacer más fotos y vídeos«. Después de Yelle estuvimos un ratito en el Pub escuchando a James Murphy y luego nos pusimos setenteros con Chic. Yo quería aguantar hasta que cantaran el Get Lucky, pero preveíamos que eso iba a ser al final. No del concierto, si no de nuestra vida. Porque ya no dábamos para más. Así que al rato de estar tirados en el suelo como dos maricas muertas congeladas vivas en París, nos recogimos. Pudimos ver, en el camino de salida, un poquito de Rudimental. Pero nuestras almas amenazaban con independizarse y fuimos a coger el bus. Y no había bus. Así que fuimos a coger el Ferrocarril de la Generalitat y fíjate si íbamos cansados que flipamos al ver que tienen ¡enchufes! ¡Para cargar el móvil!
Y fue llegar a casa de Atzur y caer el diluvio universal. Que me han contado que fue el momento álgido del festival.
Pero nosotros ya no estábamos para momentos álgidos, estábamos MUERTAS.
Y hasta aquí toda la crónica del Sónar 2014. Recuerda ver el vídeo que hemos hecho, que nos ha quedado muy chuli, y es como un resumen muy psicodélico y muy chorris de nuestro paso por el Festival.
www.youtu.be/kSeJFlhcnQk
Estamos seguros de que nos olvidamos de contar muchas cosas, sobre todo cosas muy divers. Eso sin contar las que hemos obviado con toda la alevosía del mundo, porque no es plan de desvelar todos nuestros secretos.
Una cosa tenemos clara: no vemos el momento de que llegue el Sónar 2015.
Nos vemos el 18, 19 y 20 de Junio del año que viene.
¡Adiós!























