La LXXV Feria del Libro de Madrid se inauguró hoy viernes, 27 de mayo, en el tradicional Paseo de Coches del Parque del Retiro madrileño.
Este año, a diferencia de otros (llevo asistiendo desde 1999), no se ha hecho ningún anuncio publicitario, no hay, como hasta el año pasado, carteles por toda la ciudad, ni pósteres anunciadores en las tiendas y comercios circundantes y hasta ayer mismo no se publicó en la web de la Feria la relación de actos para hoy, con lo cual, la cosa ha quedado muy desangelada en cuanto a promoción. Ignoramos el porqué.

No importa, lo realmente relevante es que hoy, a las 11:00h, tuvo lugar el acto de presentación, con la reina Letizia y la alcaldesa Manuela Carmena, entre otras personalidades de cuyo nombre no quiero acordarme y, tras esto, reina y alcaldesa se dieron al Paseo de Coches pululando entre las cientos de casetas que, como todos los años, motean esa parte del famoso Retiro.
Bajo los casi treinta grados de las 11:45 y con un sol al que la faltaba muy poco para ser de justicia, la reina se paseó por los esas mini-librerías que son los stands de libros de la Feria, interesándose por las casetas de cómics y el espacio reservado a las bibliotecas y los kioscos de información. Alrededor de ella, una buena panda de señores con corbata y gafas de sol, muy serios, a los que rodeaba un círculo de policías nacionales encerrados en un tercer círculo de seguratas de la propia Feria. luego, un cuarto círculo, esta vez de periodistas, que ejercía su trabajo como podían y por último, como si fuera un satélite, la gran nube de curiosos y curiosas, entre los que nos encontramos, claro, (no somos periodistas, nenas), que querían sacar una foto a la reina.

No se escatimaban comentarios de todo tipo entre el «respetable»: que si la reina tiene el pelo sucio, que si está tan esquelética que da grima, que esos pendientes no le van con la ropa, que si no es tan alta como sale en las revistas… Lo que demuestra que no hace falta ser marica para tener mala lengua. Esto entroncaba con el sincero entusiasmo de las muchas niñas y niños de colegios que andaban por ahí y que era a los únicos que los periodistas, los seguratas, los policías y los guardaespaldas dejaban acercarse. «¡Me ha tocado la cara!» decía un niño. «A mi me ha dicho que siga leyendo si quiero ser mejor», contaba una niña. En fin, tanto los detractores como los entusiastas como lo que estábamos de mirones, todos seguíamos a la reina hasta que otro grupo mucho más pequeño de gente, llamó nuestra atención. En la trasera del stand de El País, la alcaldesa Manuela Carmena, con solo dos ayudantes, firmaba autógrafos y se hacía fotos con los pocos niños y niñas que se le acercaban pero que sonreían tanto como a la reina.

Bueno, pues esto es tan fabuloso como otros años: muchísimas casetas, gente con corbata (políticos de medio pelo) con bolsas cargadas de libros gratis que no van a leer, ciclistas, corredores, niños y niñas de colegio haciendo la curiosa gymkana cultural de todos los años, gente que va a la Feria más a dejarse ver y a desparramarse por los improvisados bares con terraza de todos los años (¿cómo es posible que, después de diez minutos de inaugurarse la Feria, ya estaban casi todos los bares llenos?), incansables Testigos de Jehová que quieren endiñarte otra clase de libros, vendedores ambulantes de cualquier cosa (por ejemplo, unos chicos y chicas disfrazados de galletas regalaban unas galletas buenísimas) y libreros, autores y gente realmente interesada en comprar (que no necesariamente en leer) libros.

El país invitado de este año (no sabía que había «países invitados», esto para mí ha sido una sorpresa) es Francia y se anuncia en una carpa la firma de libros, mañana sábado, del cantante de Eurovisión Amir de un gran pope de la literatura franchuta, Amín Maalouf. La inevitable exposición que recorre cada año la Feria, esta vez dedicada a Salvar el Planeta, con un montón de espléndidas fotografías de gran formato. El stand de El País repartiendo gratis toda clase de libros, revistas, diarios y otras publicaciones de la editorial. Los curiosos baños portátiles a los cuales son un gusto acudir el primer día de Feria y no para lo que estás pensando. Policías a caballo que eran un espectáculo en sí mismos. ¡Con lo que nos gusta un poli! ¡Y un caballo! Cervezas a precio de discoteca en las terrazas construidas para la Feria. Actividades mil para niños. Las increíblemente pequeñas, a diferencias de otros años (y esto es terriblemente indicativo), casetas de FNAC o La Central…

Las casetas maris interesantes siguen siendo las mismas: Cabaret Voltaire, la editorial, que sigue ofertando interesantes libros de Manuel de Villena, Laure Charpentier, Joe Orton y otros clásicos y clásicas de la literatura gay. Berkana, cómo no. También Librería Mujeres y Compañía, la distribuidora Maidhisa, que da acceso a, entre otros, los libros de la Editorial Oblicuas de Barcelona y donde encontramos la nueva novela de nuestro escritor favorito, Rubén Guallar y su Mi padre se fue con un señor de Zaragoza.

En fin, un gran éxito, como siempre y a pesar de los pesares, de este nueva edición de la Feria del Libro de Madrid (la 75 ya, casi nada). Recuerden que la Feria abre sus puertas todos los días de 11:00 a 14:00 y de 16:00 a 21:30 hasta el 12 de junio y que es una oportunidad estupenda para ver y dejarse ver, pasear con los niños, tomar algo, encontrarse con gente, vera a famosas y famosos y, si tienen tiempo, comprar algún libro (lo de leer es incluso secundario).









