Precedida por un aluvión de críticas positivas en su país de origen, Italia, por fin ha llegado a España la cinta dirigida por Mariano Lamberti: Good As You.
Con un pequeño retraso, eso sí. Un año. Casi nada. Pero finalmente Good As You se estrenó en un cine de España. UNO. En Barcelona. Y lo hizo en italiano con subtítulos en catalán. Pero todos estos contratiempos no iban a impedirme (a mí, que me las doy de saber idiomas) disfrutar de una de las pelis a las que más ganas le tenía; sobre todo porque en Italia rompió todos los esquemas y se llegó a decir que era «La comedia favorita del Vaticano» o «La película gay que encantará a los heteros«.
¿Y ha sido para tanto? Pues evidentemente, como con todos los hypes: NO.

La historia de 4 chicos y 4 chicas que por causalidades del Grindr de la vida deben pasar la Nochevieja juntos se nos antoja antigua y rancia, simpática y políticamente muy correcta. Una comedia blanca, hecha para contentar a todos: heteros y gays. Para demostrar que Italia es tope moderna pero sin que se le saque ninguna chicha al planteamiento inicial: la confusión de los sentimientos. Como una suerte de Sexo en Nueva York a la romana, nuestros protas buscan todos el amor y en el camino nos ofrecen una versión spaghetti de Queer As Folk: chulos, fiesta, drogas, cuernos, enfados, amistad.
Nada que no hayamos visto.
Hace 10 años.
Cuidado, que teniendo en cuenta los dos últimos años que llevamos vividos en España tampoco podemos decir que seamos los más modernos de Europa; pero sí que estamos muy por encima de clichés tan manidos como el de la marica loca, el machorro lesbiano, la lipstick lesbian, la mariliendre, el chulazo, el infiel por naturaleza, el incomprendido que busca el amor o la lesbiana controladora. ¡Y menos mal! Cualquier película como Chuecatown, Cachorro, Descongélate o Perdona, Bonita Pero Lucas Me Quería A Mí fueron mucho más valientes en su época que este Good As You (que si juntas las primeras letras forma la palabra GAY. ¡Qué modernidad!).
Si a esto unimos una pésima interpretación de los actores (que en muchas escenas de exteriores se doblan a sí mismos con resultados de risa) y un guión de lo más flojo; entendemos perfectamente por qué solo la estrenaron en un cine. Ni siquiera el chulazo de la película, que hace de argentino, es capaz de pronunciar dos palabras seguidas correctamente en castellano.
Conoced a Luca Dorigo, el único motivo por el que sufrir ver la película
Me chivan por el pinganillo que Luca habría sido tronista de la versión original (la italiana) del engendro ése que presenta Emma García sentada en unas escaleras (que ni para una silla tenían en el programa) Mujeres y Hombres y Viceversa. Ahora entendemos dónde tiene el arte el chiquillo.
Aquí os dejamos el trailer por si os aburrís una tarde de domingo y si os da por bajarla alquilarla.
httpvh://youtu.be/prBrUZWxoRU
¿Nuestra nota? ¿En serio?
Ni un 3.












