Sabemos que a muchos os va la vida en que llegue el sábado para poneros un buen pelucón amarillo Piolín y enfundaros en un traje choni para experimentar una noche máxima sintiéndoos la Ylenia de GH (reconvertida ahora en pop star poligonera). Para vosotros, generación amamantada por MyHyV, os resultará insólito que una gran parte de los cuarentones actuales se pasaran sus adolecencias entonando aquello de «Con unos años más como Barbie seré…»
Quienes pertenecimos a la época Barbie supimos el significado de «ser el mejor amigo marica de la chica guapa» mucho antes de que la televisión lo popularizara. ¿Por qué?…Muy sencillo: Ken entró en la existencia de nuestra muñeca favorita y al instante nos percatamos de que ambos eran identidades de plástico asexuadas pero igual de femeninas.
A lo largo de los años se ha fantaseado repetidamente con sacar a Ken del armario y ha habido multitud de artistas que han plasmado fotográficamente las más variadas imágenes guarras homoeróticas de este muñeco de Mattel. El último de ellos ha sido el canadiense Bruce Dean.

Con una serie de fotografías en las que se muestra a la desnudez de Ken junto a la de otros muñecos y su mariconeo interactuación filogay con ellos, Bruce Dean persigue el propósito de asentar de una vez por todas en la sociedad la naturalidad de las muestras de afecto entre personas del mismo sexo. Con ello además desea rendir homenaje a su amigo Sam, muerto recientemente de sida, un drag combativo que él quiso y admiró.
«Sam me hizo entender que las drags que como ella impusieron su visibilidad en la década de los ochenta fomentaban la provocación precisamente para enfrentarse al prejuicio contra la vivencia normal de tu orientación sexual.«

Las composiciones de Bruce Dean potencian el artificio de las figuras que capta su cámara como cualquiera de los posados de gym que subes al Instagram y más que buscar erotismo, muestra una descarada pero muy normal afectividad homosexual.

Y en un más difícil todavía, hemos de celebrar la osadía de Dean a la hora de fotografiar una pequeña orgía muñequil en una entrepierna porque…¿a quién de adolescente no le ha calentado alguna vez la idea de montarse una orgía con sus juguetes ...?

Nos encanta el ánimo gamberrete del trabajo de Dean y las buenas intenciones que le mueven, aunque es cierto que hubiéramos deseado que fuera un poquito más rupturista y hubiera encarado al virginal Ken con los otros muchos muñecos viriles y con pene ya existentes en el mercado.

Eso sí…a la generación «Con unos años más como Barbie seré…» hay que reconocer que nada nos pondría más que convertir a Ken en un juguete sexual en los rudos brazos de los muñecos con más morbo de nuestra infancia….¡Los Geyperman!

Fuente | Pinknews









