Queridos lectores:
Hoy os presentamos una nueva sección que hará las delicias de los paladares más exquisitos. Y más cerdos. Porque inauguramos esta sección de cocina en la que os voy a dar algunas lecciones básicas, os hablaré un poco de la historia de algunos alimentos y os contaré cuáles son los ingredientes más afrodisíacos.
Vamos nena, que nos vamos a poner cachondas como perras cocinando para que pongas a tu novio a cuatro patas.
Y no puedo hablar de afrodisíacos sin hablar de ella: Viva la Diva, Viva Victoria Afrodita, la más diva entre las divas. Y es que, amigas de los fogones, el sexo es la esencia más íntima del ser humano, una fuerza exaltadora de la naturaleza y un elemento indispensable para la vida.
La redacción probando lo que han hecho en la primera clase
Para aprender de cocina afrodisíaca (esa cocina que nos pone de 0 a 1.000 en 3 segundos y que hará que follemos más que una sauna en pleno after) hay que aprender un poquito de glosario; y por eso os voy a hablar de la decocción. La decocción es toda bebida, medicinal o de degustación, hecha de vegetales u otras sustancias tras haber sido filtradas por un líquido mientras éste estaba en ebullición. La decocción se prepara con las partes de las plantas cuyos principios activos resisten bien el calor (las raízes, cortezas y semillas). La planta se trocea y se cuece durante unos 15 minutos para obenter el resultado, y luego se ha de colar pasando por un paño.
Hoy usaremos la AJEDREA. Su nombre latino, satureja, se dice que deriva de la palabra «sátiro» que es la forma en que los antiguos llamaban a los hombres lascivos con inclinación a los placeres de los sentidos. Hoy en día a los sátiros se les llama GUARRAS. Y ya nos va bien.
La ajedrea actúa en el cerebro y en la bilis, que es la encargada de activar las glándulas sexuales. Y lo más mejor, cari, es que estimula la agresividad en el acto sexual. Es decir: que te convierte en todo UN EMPOTRADOR.
Así es la ajedrea. No te vayas a volver loca por el monte y cojas otra, maricón.
¿Como podemos usarla?
Para disfrutar de la ajedrea puedes hacerte un té, que es una forma de engañar a tu novio vilmente con la tontería de que te sientes muy inglesa. Puedes tomarte dos tazas al día y se prepara cociendo una cucharada sopera de hojas de ajedrea en medio litro de agua durante 10 minutos.
También puedes hacerte un aceite esencial de ajedrea y echar cuatro o cinco gotas en un terrón de azúcar, lo que te irá muy bien porque es más eficaz y es más fácil que en mitad de un polvo juegues con un poco de azúcar que con una taza de té hirviendo.
Para rematar, puedes echarle un poquito de ajedrea a la ensalada del medio día, cari; porque aunque tiene un sabor fuerte y picante, el contraste con otras verduras frescas (y un poquito de vinagre) volverá tu ensalada sabrosa y muy divertida.
Y para acabar esta primera lección, igual que acabaré todas, os dejo una receta muy sencilla para que la hagáis en casa y vayáis practicando.
Avalancha de Estremecimientos
Ingredientes:
- 500g de queso blanco al 20%
- 3 cucharadas de agua
- 50g de azúcar
- 2 pizcas de sal
- 1 cucharadita de tomillo
- 3 cucharadas de ajedrea troceada
Diluímos en una polla el azúcar en el agua y lo ponemos a cocer. Cuando ya esté haciendo chup chup retiras el jarabe que se habrá formado y le echas el tomillo (preparado como una infusión) y lo tapamos durante 5 minutos. Luego, cuando esté frío, lo mezclamos con el queso blanco; le ponemos sal y lo servimos en cuencos para el postre. Cuando ya esté espesito (como a ti te gusta) le añadimos las tiritas de ajedrea.
Seguro que ya estáis cachondas como perras y no veis la realidad de la foto
Y hasta aquí nuestra primera clase, queridos cachondones. Espero que os sirva y que me enviéis vuestras fotos, comentarios y experiencias para contarme qué tal os ha funcionado. Ah, y cuidado…
No le prendáis fuego a nada.
¡¡Besitos perras cachondas amigos!!












