(Nota de la Redacción – Como sabemos que más de una se va a llevar las manos a la cabeza vamos a dejar esto bien claro: en Estoybailando.com no apoyamos, fomentamos ni banalizamos el consumo de sustancias. Pero tampoco nos chupamos el dedo y el uso de drogas es algo que está ahí, muy presente en la comunidad gay. La serie de artículos «Conoce tus drogas» no busca ser una justificación a su consumo sino un texto divulgativo para que, en caso de que decidas consumirlas, tengas toda la información necesaria y conozcas los riesgos que conllevan. Gracias por ser un adulto responsable.)
¡Hola amigas!
Ya sabéis que en «Conoce tus Drogas» os hablamos… pues eso, de conocer vuestras drogas. Por ahora, desde mi bonita rebotica, ya os he hablado del POPPER y el GHB, dos artículos que os han gustado mucho porque os habéis sentido muy informadas. Y como lo que queremos es eso, que estéis muy bien informadas antes de hacer tonterías (que vais a hacer igualmente, pero ahora al menos sabréis a lo que os exponeís), hoy os voy a hablar de otra droga muy habitual en las fiestas chemsex. Y en otras fiestas no chemsex también.
LA MEFEDRONA
Algunos la conoceréis por “mefe” o “sales de baño”, en inglés se la conoce como «meow meow» (sí, como el gato, miau miau). Su nombre real es 4-metilmetcatinona, o también 4-metilefedrona, y es una droga más artificial que tu travesti favorita. Se trata de una sustancia similar a la anfetamina, muy similar en su estructura a las catinonas que se pueden encontrar en la planta Catha edulis (ahora ve de homeópata y dime que lo natural es todo bueno).

A pesar de tener unos efectos similares al éxtasis, cocaína y anfetaminas, no fue ilegal en toda europa hasta diciembre de 2010 (lo siento amiga, llegas tarde).
Farmacocinética y farmacodinámica
La “mefe” se mete tanto en comprimidos, como en polvo esnifado, o en supositorios, o inyectado (mucha gente se lo mete en las pantorrillas). Tarda entre 5 y 45 minutos en hacer efecto, según la vía de administración, y sufre metabolismo de primer paso hepático salvo que se inyecte directamente a sangre (ésto va en relación con la toxicidad).
A pesar de que le cuesta, puede pasar por la barrera hematoencefálica (que llega al cerebro), y una vez alcanza el núcleo accumbens (un grupo de neuronas del encéfalo que está entre el núcleo caudado y el putamen que no es lo que tú piensas, cochina) va a aumentar la cantidad de dopamina y serotonina en un 500% y un 950% respectivamente (vamos, que el chute es importante) ya que su efecto es el de estimular la liberación de estas monoaminas por las neuronas dopaminérgicas y serotoninérgicas. El efecto dura unos 25 minutos, bastante corto, sobre todo comparado con otras drogas como el éxtasis, lo cual aumenta bastante el efecto adictivo.

El aumento de dopamina y serotonina produce vasoconstricción, dilatación de pupilas no del culo, taquicardia, hipertensión y, lo que os interesa, alucinaciones, euforia, mayor placer sexual, disminución de la agresividad (aunque eso puede variar según la persona), e incluso aumento de las funciones mentales. Son efectos similares a la cocaína y las anfetaminas puesto que esas otras son inhibidores de recaptación de catecolaminas (ya lo explicaré en otro artículo, no os preocupeis).
A dosis muy altas puede causar conducta errática aunque meterse drogas chungas como ésta ya es una conducta bastante errática de por si, problemas de visión, bruxismo (apretar o rechinar los dientes) y pérdida de la memoria a corto plazo. Esnifada puede causar sangrado de la nariz y que vengan los gemelos de Divinity y tiren el tabique, también.

Combinado con dosis bajas de alcohol (JAJAJAJA, dosis bajas dice… la borracha) se potencian los efectos psicoestimulantes y los sistemas de recompensa del organismo. ¿Y qué es eso? Pues fácil: la sensación de bienestar, lo que te hace más adicta.
Toxicidad
¿Daños cerebrales? En realidad, sí y no. No existen resultados concluyentes en tanto a la afectación del transporte de dopamina y serotonina. Sin embargo, sí que hay pruebas de que aumenta el estrés oxidativo citotóxico en el córtex prefrontral (que mata neuronas, vamos).
Existen también estudios sobre la metilcatinona (una molécula extremadamente similar) que demuestran que esa molécula es tóxica para las neuronas dopaminérgicas y serotoninérgicas. Sin embargo, no se tiene del todo claro si la toxicidad se debe a la molécula en sí, o a otras impurezas derivadas de la síntesis.
Puede producir síndrome serotoninérgico (un cuadro potencialmente mortal), pero solo en casos de combinarse con otros medicamentos, como antipsicóticos, y a dosis altísimas.
Existen estudios que asocian la mefedrona a cardiotoxicidad, aunque de momento los resultados solo se han demostrado en ratas de dos patas.
El uso de la mefedrona ha causado el 24% de las muertes por abuso de drogas desde 1995 a 2013 cuando se ha asociado a GHB (nuestra amiga del otro día).
Dado que se conjuga a glucurónidos y sulfatos en el hígado, no se puede descartar que tenga toxicidad hepática y renal.
Por si no os ha quedado claro, os pongo un gif que resume muy bien todo lo que os he contado (y que podría haber puesto al principio de todo y ahorrarme el tocho):

Referencias
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