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El President Carles Puigdemont mezcla el Circuit con la manifestación LGTB de hace 40 años y el conseller Santi Vila dice que catalanes y gais somos parecidos porque estamos comprometidos con «generar riqueza».
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FACEPALM
Como cada verano desde que el mundo es mundo y los maricones somos maricones, Barcelona acoge el Circuit Festival de Matinée. Bueno vale, no hace tanto, hace 10 años. Pero tía, con tanto australiano y tanto clembuterol parece una eternidad.
En Estoybailando.com siempre hemos defendido el Circuit. Aunque lo hacemos como cuando alguien del PP habla de los gais: no lo practicamos, pero lo respetamos. Al fin y al cabo si te gusta bien y si no te gusta pues no vayas. Además el Circuit tiene la decencia de no venderse como estandarte de los derechos LGTB ni simular que sus fiestas tienen un fondo activista ni nada de nada. Es lo que es.
Lo de que el Circuit no es activismo (de hecho se podría decir que es lo más alejado al activismo que te puedes echar a la cara) es algo que Manolo de Matinée tiene bastante claro. Una cosa es apoyar la causa y otra es ser la causa. Y el Circuit hace lo primero pero sabe que no es lo segundo. Pero parece que no todo el mundo lo tiene tan claro y de ahí que ayer Carles Pokémon Puigdemont y Santi Vila dijeran unas cuantas tonterías mientras celebraban una recepción institucional en la Generalitat para conmemorar la década prodigiosa del Circuit Festival que, por cierto, este año no terminará nunca.

A Puigdemont se le debió subir el chorri pastel a la cabeza o directamente no tiene ni idea de qué es y qué no es el Circuit ni la lucha LGTB ni nada de nada y aprovechó la ocasión para recordar (como si fuera un organizador cualquiera del World Pride de Madrid) que hace 40 años se celebró la primera manifestación del Orgullo LGTB en España, concretamente en Barcelona. Sacar esa manifestación a colación en un aniversario del Circuit tiene tanto sentido como hablar de la lucha por el sufragio femenino en Eurovisión. Si te parecería raro escuchar en el festival un «y ahora vamos a votar, y votamos todos y todas gracias a la lucha de las sufragistas» imagínate escuchar al snack president de la Generalitat decir que en esa manifestación «hubo mucha gente que se la jugó haciendo frente a la legalidad de aquel momento«.

Que a ver, mentira no es. Y sí, vale, al Circuit vienen muchos turistas hombres gais cisgénero cachas que no pueden vivir su sexualidad de forma libre en sus países pero… ¿exactamente qué se juegan los organizadores del Circuit? ¿De qué legalidad me hablas, Puigdemont? ¿Qué tiene que ver la lucha por la liberación del colectivo LGTB con Offer Nissim?

Porque la última vez que lo comprobé yo no me manifiesto ni escribo ni lucho por mi derecho a ir a la Isla Fantasía (con lo pesaditos que estáis este año con lo de usar «fantasía» ese día vais a implosionar) a volverme loca. La lucha del colectivo va más allá de marcarse un Dolce & Gabbana (que querían morir bailando en una discoteca porque creen que no los gais no valemos para nada más) y aunque el Circuit a veces hace intentos por añadir cosas culturales a su programación dudo que alguien venga desde Israel pagando un pastizal para pegarse el fiestón de su vida y decida asistir a una conferencia sobre derechos LGTB en el Hotel Axel.

Ya puestos a volver loca a la peña, el president Puigdemont aprovechó para meter por ahí una cuña independentista que tampoco venía a cuento pero de perduts al riu: «Cataluña creía en un Estatuto y ahora ha cambiado para decidir libremente su futuro.» ¿Será ésa la letra del nuevo single de Rebeka Brown?
Total, que según Puigdemont lo que está haciendo ahora Cataluña es jugársela frente a la legalidad vigente, como hicieron los de la manifestación del 77 a los que sacó a colación porque estaba hablando del Circuit Festival que no tiene nada que ver con esa manifestación. ¿CÓMO TE QUEDAS?

No se quedó a atrás Santi Vila, Conseller de Cultura de la Generalitat que es abiertamente gay, que se vino arriba porque ¿POR QUÉ NO VENIRSE ARRIBA? y dijo que «los catalanes y los gais tenemos muchos aspectos muy parecidos«. ¿Y en qué nos parecemos los gais y los catalanes? Pues en nuestra voluntad de ser como somos, en tener una idiosincrasia muy abierta (la idiosincrasia no es nada sexual, relájate) y en (ojo aquí) nuestro compromiso con la generación de riqueza.
Vamos, que si Puigdemont aprovecha que habla del Circuit para mezclar chorris churras con merinas; Vila directamente cree que los gais estamos en el mundo para generar riqueza. Porque todos sabemos que los gais tenemos más dinero porque no tenemos cargas familiares, además somos súper creativos, nos encanta la moda, no nos gusta el fútbol, todos estamos cachas, todos somos guapos, todos somos divertidísimos y súper buenos amigos.

Querido Santi, alguna vez hemos coincidido por ahí de faranduleo. La próxima vez te prometo que me presento para que conozcas a un maricón pobre, gordo, guapo (eh, guapo soy), que no va al Circuit y que no tiene ningún compromiso con generar riqueza porque esto no es el Siglo XV ni el Age of Empires y los maricones hacemos más cosas que consumir o crear bienes de consumo.
Venga, hasta luego.
Fuente | El País











