Menuda se ha liado con la critica que del último concierto que Fernando Neira ha publicado en El País del concierto que ofreció Monica Naranjo en el Palacio de los deportes de Madrid. Y es que la ha puesto fina filipina; a ella, al tour, a la máscara en el escenario… Vamos, que se ha quedado más a gusto que tú después de echar el polvazo de tu vida.
«Una antología que pretende resultar apoteósica y se antoja más bien risible.»
Así de claro lo muestra el titular de la crítica en la que Neira no se corta un pelo. ¿Y cuál ha sido la reacción de la Naranjo ante la crítica? Pues la clase, el estilo, la elegancia… Todo eso no está presente en su respueta vía Twitter:
Y por si acaso quedaba alguna duda de que la Diva de aquella nación se lo pasa todo por la rajeta (que diría Tati de GH), apostilló con esta foto:
Muchos de sus fans están de acuerdo con ella, pero otros no tanto. En los foros de Mónica Naranjo (que merecen un estudio antropológico de esos de las universidades de Massachussets) algunos seguidores de la Naranjo dejan claro que están un poco hasta la patatona de estas tonterías:
Con comentarios así me da vergüenza, a veces, ser fan de esta señora. Lo peor: los palmeros que le ríen las gracias y la llaman diva, diosa, etc. Por la mala educación. ¿Te gustaría que alguien se cag… encima de tu trabajo, Mónica? Pues el periodista hizo lo mismo, sólo hacer el suyo y opinar. Qué triste se volvió una celebración.»
Dice el usuario Mr. Centauro.
Y Dudue añade:
Qué fina. Hay cosas que se le están yendo de las manos y en esto de las críticas no tendría que entrar al trapo y menos así. Las redes sociales te van a comer, Mónica (o quien seas).»
Aunque es MaloMalitoMalo el que más se acerca a lo que, creemos, está pasando con la Pantera de Figueres:
Patética. Y encima se crece con la saga de fans de Tu Cara Me Suena, que se comerían hasta esa mierda que ha cagado.»
Parece que todo lo que hace Mónica Naranjo últimamente crea polémica, y es que hasta se están tirando de los pelos a cuento de las entradas vendidas para el concierto. Según parece en el 4.0 del Palacio de los Deportes de Madrid hubo entre 2.500 y 5.000 personas (nadie se pone de acuerdo con esto); cuando hace unos años Mónica vendía una media de 14.000 entradas por concierto. ¿Pierde fans o es que empieza a aburrir?
Y es que como bien comentan en los foros, un concierto de Mónica en el que ofrece algo nuevo atrae a los fans de toda la vida (los que compran sus dicos y llevan 20 años siguiéndola); pero un concierto que es más de lo mismo y que (según la crítica de El País) «perpetra un batiburrillo de chundachunda discotequero y presunto rock duro» prefieren descargarlo de internet y verlo en casa.
¿Será que una cosa es caer simpática en un programa de tele y otra es mantener una carrera musical?
Dejando a un lado lo que dices los fans, hay un par de frases de la crítica que nos parecen muy acertadas:
Ya desde la inaugural Europa se decanta por los fraseos tremebundos, el engolamiento incomprensible, la apoteosis a partir de la nada más absoluta. Sumidos de entrada en una escandalera del absurdo, Naranjo no logra transmitir sensación de despiporre visceral o festivo, sino solo de acabóse fulminante. De alarma nuclear.»
Quizás estemos asistiendo sin saberlo al alumbramiento de un nuevo pop, digamos, wagneriano, pero su cimentación lírica también deja bastante que desear. «
Habla Neira también de una «escenografía incoherente«, de la «amalgama de excesos mucho menos graciosos que ridículos» y de algo que muchos llevamos mucho tiempo pensando:
Queda la sensación de que Naranjo, de tanto buscarse máscaras y personajes, aún no ha descubierto en realidad quién es ella.»
En la redacción estamos aplaudiendo y ya nos hemos puesto en contacto con el crítico para ofrecerle que se una a la A.B.T.M.N (Asociación de Bloqueados en Twitter por Mónica Naranjo) de la que somos socios fundadores. Mientras nos ponemos de acuerdo en cuáles serán nuestras primeras reclamaciones al gobierno os podéis ir leyendo la crítica de El País; y podéis hacerlo en el habitat natural de Mónica, es decir; mientras cagáis.










