• Un ensayo clínico a gran escala pretende determinar si las inyecciones antirretrovirales también sirven como método de profilaxis pre-exposición al VIH.

Cabotegravir.

Ve acordándote de ese nombre porque vamos a hablar mucho de él en los próximos años y lo vamos a hacer por una muy buena razón.

A estas alturas de la vida doy por hecho que conoces la PrEP. Por si no tienes ni idea de lo que te hablo, te lo resumo. La Profilaxis Pre-Exposición es como se conoce al uso de la Truvada (un medicamento antirretroviral) como terapia preventiva para protegerte del VIH. La PrEP ha demostrado ser tremendamente eficaz (ronda el 99% de efectividad) y en combinación con el preservativo, la detección temprana y los antirretrovirales es una de las mejores armas que tenemos ahora mismo para detener el VIH. Aunque su uso levanta muchas reticencias (la mayoría infundadas y fruto de prejuicios absurdos) a la comunidad médica le duele ya la boca de repetir que necesitamos la PrEP ya.

Uno de los argumentos más utilizados contra la PrEP es que los seres humanos somos gilipollas y no seremos capaces de tomar una pastilla al día. Que se nos olvidará. Que eso hará que de repente el universo implosione y muramos todos. Aunque realmente el problema de la adherencia al tratamiento no se debe a que seamos tontos sino a que mucha gente no se siente cómoda tomando una medicación cada día. Un estudio del Departamento de Salud Pública de San Francisco en 2015 demostró que la media de adherencia entre las 557 personas que estaban tomando Truvada en San Francisco, Miami y Washington D.C. estaba entre el 80 y el 86%. Además ese mismo estudio demostró que para las personas sin un hogar estable mantener esa tasa de adherencia era complicado; y los grupos que menos se adherían eran los hombres negros y los jóvenes.

Así que la idea de sustituir la pastilla diaria por una inyección cada dos meses puede suponer un cambio bastante importante.

El cabotegravir está en las últimas fases de los ensayos clínicos para ser utilizado como antirretroviral, y lo hace de una forma muy parecida al PRO140 del que te hablamos hace unos meses y que es un antirretroviral autoinyectable que puede llegar a las farmacias muy pronto. Ahora se ha puesto en marcha un estudio clínico para comprobar si esas inyecciones, las de cabotegravir, pueden funcionar como PrEP.

El estudio no será fácil y no será corto, pero los resultados pueden ser definitivos. 4.500 hombres que tienen sexo con hombres y mujeres transexuales serán monitorizados en 45 puntos concretos en ocho países diferentes. Se les dividirá en dos grupos. El primer grupo recibirá las inyecciones de cabotegravir cada dos meses y además tomarán píldoras placebo. El segundo grupo tomará Truvada y se les inyectará un placebo cada dos meses. Esto, además de para comprobar la efectividad del cabotegravir, sirve para que todos los participantes reciban algún tipo de tratamiento preventivo.

Eso sí, hay que ser pacientes. El estudio durará cuatro años, así que hasta 2021 los científicos no se sentarán a analizar los resultados. Y si los resultados son positivos y el cabotegravir se acepta como método de prevención será la primera vez que se aprueba un medicamento como PrEP desde que en 2012 se le dio la luz verde a la Truvada.

Tener más opciones de medios de prevención al alcance de la gente será crítico“, explica el director de investigaciones del Departamento de Salud Pública de San Francisco, Albert Liu, “Es similar a los métodos anticonceptivos, entre los que hay una variedad de diferentes opciones para las mujeres que buscan controlar la natalidad. Tener una gama de opciones para prevenir el VIH será tremendamente útil para ayudar a reducir los nuevos casos de VIH.

Habrá que estar atentos al tema porque, evidentemente, esto puede ser una muy buena noticia.

Fuente | Buzzfeed

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