Dentro de unos años (o meses, que últimamente pasamos de todo muy rápido) nos miraremos unos a otros y diremos:
«¿Te acuerdas de cuando Katy Perry se puso a sacar teasers de Prism y parecía que iba a cambiar su imagen y se iba a reinventar y en realidad acabó vendiendo lo mismo de siempre pero con peluca diferente?«
Y es que Katy Perry ha conseguido algo muy difícil que no puede tirar por la ventana tan pronto: es la pop star simpática. Es divertida, un poco payasa, sus canciones son puro chicle y parece ser de las pocas que ha entendido que el pop no tiene por qué cambiarte la vida. Que con que se te pegue y te haga sentir bien ya hay suficiente.
Por eso es normal que tanto el single, Roar, como el vídeo sean exactamente lo que siempre ha ofrecido esta chica:
UNA MAMARRACHADA
httpvh://youtu.be/CevxZvSJLk8
No sé a ti, querida amiga, pero a mí me habría gustado que mantuviera la estética boxeadora de la actuación de los VMA. Pero eso ya lo hizo en Teenage Dream, así que ha tenido que convertirse en la Tarzana.
Visto el vídeo, vamos a elegir los momentos más mejores, más absurdos, más lamentables y más Cachiperrys de todos.






















Y hasta aquí la gracia, que no da para mucho más.
Bueno sí:










