No hay nada que moleste más que que te metan un submarino por detrás sin avisarte. Y por eso el año en pasado en Suecia se pusieron más tensos que un Gremlin en la sauna al comprobar que (presuntamente) un submarino ruso se había colado sin permiso en sus aguas territoriales. Que si el submarino viniera cargado de chulazos buscando asilo político en tu cama pues aún, pero éste nadie sabe qué hacía ahí y encima apareció en pleno auge del conflicto en Ukrania.
Un submarino ruso
Nada bueno podían estar tramando los rusos.
Al gobierno sueco no le hizo ni puñetera gracia y por eso fueron todos al parlamento a debatir sobre qué debían hacer y pusieron sobre la mesa un aumento del presupuesto militar de un porrón de millones de dólares. No les llames exagerados, hace un mes cerca de Helsinki los finlandeses tuvieron que disparar una carga de profundidad porque sospechaban que había un submarino no autorizado navegando por donde no debía. Y si los finlandeses se ponen nerviosos ¡es para preocuparse!
RECREACIÓN: Un finlandés nervioso
Pero no a todos los suecos les parece bien eso de gastar más dinero en armas. Y es que, como explican los chicos de la Swedish Peace and Arbitration Society: «Si las armas funcionaran para solucionar conflictos hace mucho tiempo que habría paz en el mundo«.
Es por ello que han pensado en una solución mucho más pacífica y creativa: un letrero en el fondo del mar que avise a los submarinos rusos de que están entrando en territorio gay. En Suecia hace más de 70 años que se despenalizó la homosexualidad y ahora que en Rusia están emperraos en castigarla como si no hubiera otra cosa mejor que hacer han pensado que poner un marinero de neón que contonea su paquete mientras emite una señal en morse que avisa a los posibles invasores: «Por aquí si eres gay«
youtu.be/KCvQGFzZuWA
RECREACIÓN: Un capitán de submarino ruso al ver el letrero
En la redacción ya hemos pedido varios de estos letreros para colocarlos en la puerta de las oficinas. Aunque los dos chulos en tanga que tenemos repartiendo credenciales de visitantes ya deberían ser suficiente aviso de lo tremendamente gays que somos.













