El ataque de risa que nos ha dado al leer esta noticia ha sido el más grande que se haya producido nunca en la Redacción. Y mira que nos dan ataques a menudo, como el que tuvimos cuando Chenoa se puso a anunciar Avon, el que nos dio cuando Mónica Naranjo lanzó Eurovegas, o el último, cuando el de Actualnet decidió amenazarnos por copiarnos él a nosotros.
Resulta que Peter Miqueli es sacerdote en Throggs Neck (Nueva York) y ha sido acusado por los feligreses de ir sisando en en el cepillo de la iglesia hasta hacerse con al menos, un millón de dólares. Y es que al parecer, Peter tiene las manos muy largas y lleva quedándose lo que no es suyo desde el 2003. ¿Y en qué se ha gastado todo ese dineral? Pues ya te lo hemos puesto en el titular: en un chapero que para más guasa se llama Keith Crist. ¡CRIST TÍA! Un cura con un chapero llamado Crist. ¡Si parece el título de una peli porno!

Atención a cómo se gastaba el párroco el dinerito de los fieles:
- 1.000 dólares en una sesión de bondage con Crist donde el cura hizo de sumiso y tragó las meadas de su chapero, que suele adoptar un papel dominante
- 60.000 dólares en drogas en el 2012
- 264.000 dólares en una casa en New Jersey
- 1.075 dólares mensuales para el alquiler de la casa de Crist
Vamos, que sí, que mucha lluvia dorada pero de la cara. Qué tontas somos nosotras que nos vamos al Strong y meamos al primero que haya pagado los 12 euros de la entrada de forma totalmente gratuita. Sin duda tenemos mucho que aprender del cura. Aunque a nosotros nos llama la atención las cantidades tan detalladas que figuran en la denuncia. ¿Cómo se han enterado de todo los feligreses? ¿No será que alguno estaba en el ajo y al ver que el chapero ya no le meaba tanto como al cura se despechó y decidió contarlo? ¡Cuántos misterios nos aguardan en la iglesia! Ah, por supuesto, en la archidiócesis dicen que no sabían nada de nada. Que van a echar un vistazo a ver qué tal.
Y por si todo esto fuera poco, nuestro cura tenía complejo de tío Gilito y le encantaba hacer montañitas con el dinero que robaba… él y, al parecer, un poco también su «amo» chapero, que al parecer, durante un tiempo se encargó de la tienda de segunda mano de la iglesia. ¡Y luego decís que Almodóvar exageraba!
Pero no todo era vicio y lujuría. Miqueli también tuvo detalles con sus fieles, como comprar un nuevo órgano para su antigua iglesia, St. Frances Xavier Cabrini.

Y para acabar, otra cosa que nos perturba… ¿cómo es posible que esa iglesia fuera tan fea?

Al menos nos queda un consuelo: si Mónica Naranjo hubiera rodado en esa iglesia, el videoclip de Jamás podría haber sido mucho peor.
Fuente | New York Post









