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Varias organizaciones LGTB+ organizarán para San Valentín una boda multitudinaria de parejas homosexuales en la que el oficiante será un robot programado para repartir amor.
Deja ahora mismo esa mochila con ropa y objetos de primera necesidad, suelta la pistola y desconvoca la lucha armada. La rebelión de las máquinas no ha empezado, pero en Lituania van a poner robots a oficiar bodas gais de mentira.
El matrimonio igualitario no es legal en Lituania y las asociaciones LGTB+ juveniles han decidido reivindicar sus derechos celebrando bodas. De mentira. Con robots. De verdad te lo digo. Y por suerte para todos el robot no es el Robot del Amor de VJOE.
Las ceremonias tendrán lugar el 14 de febrero, día de San Valentín y dos días antes de la celebración del centenario del país. De ahí que las ceremonias se celebren en un evento llamado: «La boda del siglo«.

El robot casamentero estará situado frente a la sede del gobierno en la capital del país, Vilna, y las organizaciones han invitado a todas las parejas homosexuales que quieran a pasarse por allí y darle el sí quiero a una inteligencia artificial que les declarará marido y marido o esposa y esposa.
¿Y por qué un robot? Como explica Artüras Rudomanskis, director de la Asociación de Juventudes Tolerantes, la idea es demostrar que más allá de las creencias personales el matrimonio igualitario es una cuestión de derechos y, por lo tanto, algo que se soluciona con leyes y con burocracia. Y nada más burocrático que un robot que cumple las leyes que se le programan: «Asociamos al robot con la burocracia. Actuará como le programemos que actúe.» Que ya lo decía Fangoria: un robot no cree en Dios.

Mykolas Knyza, director de la Organización de Juventudes Lituanas Liberales ha explicado que «La boda del siglo» es una forma de «promover la idea de que las personas en Lituania han de mostrarse más abiertas a los problemas LGTB+ y sentir empatía por aquellos que no tienen los mismos derechos.»

Aunque hay varios políticos lituanos que se han mostrado a favor de los derechos LGTB+, como el propio alcalde de Vilna que en 2016 invitó a todo el mundo a la celebración del Orgullo en la ciudad (que llevaba años prohibido), el país está muy atrasado en cuestiones de igualdad. Una encuesta publicada en octubre de 2016 constató que solo un 11% de la población estaría a favor de las uniones civiles homosexuales y tan solo un 7% está a favor de legalizar el matrimonio igualitario. El gobierno lituano, eso sí, no reconoce a las parejas del mismo sexo, no reconoce el derecho al reconocimiento de género de las personas trans y tiene prohibidas las adopciones por parte de parejas homosexuales.
Sí, en cuestiones LGTB+ el pueblo lituano parece un robot mal programado. Por suerte esos programas pueden reescribirse.

P.D.: Sabemos que tu vida sentimental es un desastre pero no, no puedes casarte con el robot. La robosexualidad es una abominación.

Fuente | The Baltic Course









