Muchas son las noticias que llegan en los últimos meses sobre nuevos tratamientos y grandes avances en la lucha contra el VIH, y aquí tenemos una más.
Científicos de la Universidad Rockefeller junto a otros de la Universidad de Colonia están desarrollando un nuevo tratamiento contra el VIH que podría suponer el fin de los combinados de pastillas que algunos pacientes seropositivos tienen que tomar cada día. Se trata de una molécula, la 3BNC117, que por lo que parece tiene la capacidad de neutralizar un amplio espectro de cepas del VIH.
El equipo, liderado por el doctor Michel Nussenzweig, publicó hace unas semanas los resultados de la Fase 1 del ensayo clínico (llevado a cabo en un número muy reducido de personas seropositivas, 13 en concreto) y los resultados les han dado una alegría: «Este estudio ofrece la evidencia de que una única dosis del anticuerpo estimula la respuesta inmune de los pacientes, permitiéndoles crear nuevos o mejores anticuerpos contra el virus.» explica Till Schoofs, uno de los autores de la investigación; «El año pasado anunciamos que este tratamiento podía reducir de forma significativa la cantidad de virus presente en la sangre de un paciente; pero queríamos seguir a los pacientes durante un periodo de tiempo mayor para estudiar cómo su sistema inmune se adapta a la nueva terapia.»
La 3BNC117 es una molécula que uno de los estudiantes del laboratorio de Nussenzweig, Johannes Scheid, consiguió aislar de la sangre de un paciente seropositivo cuyo sistema inmunológico tenía una habilidad excepcional para neutralizar el VIH y prevenir que el virus afectara a las células CD4.
Por ahora el tratamiento ha sido capaz de evitar que la carga viral de los 13 pacientes en el estudio se elevara durante un mes; y algunos de los pacientes han aguantado hasta dos meses con una carga muy baja. Lo que los médicos esperan conseguir es una forma de tratamiento que llaman «patear y matar«, que consiste en utilizar la 3BNC117 para patear el virus de las zonas en las que se esconde y a la que algunos antirretrovirales no llegan y luego matarlo. Cuando el paciente deja de tomar los antirretrovirales las cepas más resistentes del virus pueden salir a la luz, y entonces los anticuerpos reforzados se encargarían de destruirlas.

Evidentemente esto es un paso muy pequeño y muy preliminar, y por eso los autores del estudio han dejado claro que ahora su siguiente objetivo es conseguir que la molécula consiga permanecer activa en el cuerpo humano durante 3 meses. Además otra idea que tienen en mente es estudiar si este tratamiento podría funcionar como prevención de una forma muy similar a como actúa la PrEP.
Fuente | Queerty – Rockefeller University











