Hace un tiempo intentamos explicarte como buenamente pudimos (bueno, pude, que el medio cerebro que acabó echando humo -y aún no se ha recuperado- era el mío) qué es eso de la PrEP, el Truvada y la madre que lo parió.
Básicamente, para el que no lo sepa y no haya hecho click en el enlace que he subrayado ahí arriba, la PrEP (Profilaxis Pre-Exposición) es un nuevo tratamiento de prevención del VIH que consiste en tomar una píldora, el Truvada (usada desde 2004 como antirretroviral), para proteger a las personas seronegativas y evitar que contraigan la enfermedad. Más sencillo aún: una píldora al día puede hacer que contraer el VIH sea prácticamente imposible. En Estados Unidos hace no mucho tiempo que la FDA (el organismo que regula estas cosas) lo aprobó como medio de profilaxis, pero su implantación está siendo muy lenta a pesar de los esfuerzos de muchos activistas y organizaciones para que las autoridades le den caña al tema.
RECREACIÓN: Autoridades dando caña al tema
Estamos hablando del VIH, no de otras enfermedades de transmisión sexual. Con lo que el Truvada en ningún caso se recomienda como sustituto del condón, sino como medio adicional de prevención.
Pues un nuevo estudio realizado por varios investigadores estadounidenses y publicado en la revista Clinical Infectious Diseases (ya nos hemos suscrito para tenerla en la recepción de nuestras oficinas) asegura que el Truvada alcanza su máximo nivel de protección (entre el 98 y el 99%) tras una semana de administración del tratamiento.
Para el estudio administraron una píldora diaria a un grupo de personas seronegativas formado por 11 hombres y 10 mujeres durante 30 días y midieron los niveles de la medicación en su sangre en los días 1, 3, 7, 20, 30, 35, 45 y 60. Dos de los participantes tuvieron que abandonar el estudio: uno por asuntos personales y otro por un alto nivel de fósforo en sangre (indicativo de un posible problema renal). En total se estimó que los participantes se habían saltado 5 dosis, lo que implica que el nivel de adherencia del medicamento era de un 99%.
Los otros 19 mostraron una concentración del 77% de Truvada en las células mononoucleares de sangre periférica (aha, sí, ok) tras 1 día de tratamiento; de un 96% a los 3 días y de un 99% tras los días quinto y séptimo. El nivel de protección siete días después de abandonar el tratamiento se mantuvo en un 90%.
RECREACIÓN: Las que sois de letras mientras leéis esto
Y después de tanto número, vamos a hablar claro.
El estudio ha llevado a los investigadores a recomendar que para que el Truvada alcance su máximo nivel de protección ha de tomarse durante, al menos, una semana antes de la posible exposición al VIH. Es decir: nada de tomarte la pastilla el viernes para pasarte todo el finde de orgía en orgía follando a pelo.
Peeeeeeeero (siempre hay un pero) aunque se tome Truvada durante una semana y aunque se demostró que los niveles de protección se mantenían altos durante bastante tiempo, no hay un consenso claro sobre cuánto tiempo tarda el VIH en desaparecer de tu cuerpo (más concretamente, de tu ano) una vez te han preñado han eyaculado dentro de ti; con lo que se recomiendo mantener el tratamiento durante otras cuatro semanas.
Además, aunque en el estudio han participado mujeres, la idea era estimar los niveles de protección en hombres que tienen sexo con hombres y mujeres transexuales. Las muestras de cada participante se tomaban mediante una biopsia anal (¡qué gran nombre de travesti!) y ahora hay que priorizar las mismas investigaciones en mujeres y en hombres que tienen sexo con mujeres.
LA REALIDAD: Sigue usando el condón, amiga
El estudio tiene muchos más números y letras y palabras extrañas y más conclusiones inesperadas que un telefilme de Antena 3; pero no me voy a pasar todo el día aquí escribiendo sobre esto, así que puedes leerlo aquí.












