• Un reverendo anglicano tiene que disculparse después de que un artículo irónico sobre la inclusividad del colectivo LGTB en la Iglesia de Inglaterra desate el frenesí de los medios británicos.
  • En el texto el reverendo denunciaba la lentitud de la Iglesia para reconocer la diversidad y señalaba que, tal vez, lo más rápido era rezar para que el Príncipe George fuera gay.

¿Ves a ese niño tan mono de la foto de ahí arriba? Pues es el Príncipe George, hijo de William y Kate Middleton. O como diría la prensa española más rancia que le da por traducir los nombres de la realeza: “El Príncipe Jorge; Hijo de Guillermo y Catalina de Cambridge, nieto de Carlos de Inglaterra y Diana de Gales“.

Bueno, pues cuando al Príncipe George empezaron a hacerle fotos (siendo príncipe fue, más o menos, 15 minutos después de nacer) en Reino Unido hubo un poco de polémica porque -atención a esto que si no lo sabías vas a flipar- algunos lo ven muy amanerado. Y ya sabes que cuando los heteros ven a alguien un poco amanerado (incluso aunque sea un crío de 4 años, DE CUATRO AÑOS) pues se vuelven locos. Y luego están los que no se vuelven locos por eso si no porque haya gente que se ponga a elucubrar sobre si un niño de cuatro años es gay.

Y al final todo se pelean y se gritan.

¡REINO UNIDO, SEÑORAS Y SEÑORES!

(Porque esas cosas tan locas no pasan aquí en España, qué va…)

Pues en mitad de toda esa tontería un clérigo de la Iglesia Episcopal Escocesa (la primera vertiente del cristianismo que reconoce el matrimonio homosexual en Reino Unido), el reverendo Kelvin Holdsworth, escribió un post en su blog (que ha salido a la luz hace unos días a raíz del anuncio del compromiso del Príncipe Harry) en el que pedía a los cristianos que rezaran para que el Príncipe George sea gay. Porque ésa sería “la forma más rápida” de que la Iglesia de Inglaterra apoyara el matrimonio igualitario.

A ver, no nos volvamos locos. En el susodicho texto el Reverendo Holdsworth reflexionaba sobre la necesidad de que la Iglesia de Inglaterra acelere sus reformas y permita los matrimonios homosexuales, algo por lo que él ha hecho campaña fervientemente y en lo que cree que la Iglesia de Inglaterra va tremendamente atrasada. Así que, de forma irónica, planteaba la idea de que los cristianos “solo tienen una opción, y es la de rezar en la privacidad de sus corazones (o en público si se atreven) para que el Señor bendiga al Príncipe George con el amor, cuando crezca, de un joven caballero.

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Una boda real podría arreglar las cosas de forma asombrosamente fácil aunque tuviéramos que esperar 25 años para que eso ocurriera. Quién sabe si aún así sería una forma más rápida de solucionarlo que por otros medios.“, escribía el párroco.

El reverendo Kelvin Holdsworth

A raíz del anuncio del compromiso del Príncipe Harry el reverendo recupero el texto y lo republicó en su Twitter, lo que fue el primer paso para que la cosa se desmadrara. Un poco como cuando nosotros cogemos un post que en su momento no se leyó ni Cristo, lo ponemos en Facebook y provocamos una batalla campal. El reverendo Holdsworth recibió bastante comentarios chungos en Twitter, pero algunos le aplaudieron porque entendieron lo que quería decir: no se trata de rezar realmente para que George sea gay, si no de denunciar la lentitud con la que la Iglesia de Inglaterra actualiza la institución para incluir a las personas LGTB en su fe.

Pero por muy bonito que fuera el gesto y muy acertada que fuera la ironía, esos comentarios no han sentado nada bien a gran parte de esa Iglesia. Gavin Ashenden, que fue capellán oficial de la Reina desde 2008 hasta principios de este año (cuando se fue de la Iglesia de Inglaterra cuando ésta suavizó sus posiciones respecto a la homosexualidad), ha concedido una entrevista que desear que George sea gay más que una bendición es “una maldición de cuento de hadas“.

Si vas a rezar por el Príncipe George, reza para que sea feliz… y reza para que cumpla su deber como príncipe, se case y tenga hijos. (Rezar para que sea gay) No es una oración amable. No es una bendición, es más como la maldición de un cuento de hadas. Diría que es profundamente anti-Cristiana.“, ha explicado Ashenden, que dice que además sería inconstitucional porque lo de tener descendencia es el deber de George.

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Que el niño puede ser un genio de la medicina que, aprovechando su privilegio, descubra la cura del cáncer y salve el mundo. Pero no, para la Iglesia lo importante es que se case y tenga hijos.

El príncipe George, con cuatro años, preocupadísimo por continuar el linaje Real.

Como suele pasar en estas cosas (y más en Reino Unido) la que se ha liado ha sido tal que el Reverendo Holdworth ha tenido que pedir disculpas. Pero no lo ha hecho porque crea que se equivocó, si no porque se ha dado cuenta de que hay ocasiones en las que no vale la pena ponerse a debatir. En un comunicado publicado en su blog ha explicado que podría pasarse semanas enteras explicando lo que quiso decir con ese comentario irónico, pero “me parece que sería bastante infructuoso.” El reverendo pide disculpas si lo que escribió en su momento ha podido ser interpretado como un ataque a la Familia Real y lamenta que la historia se haya centrado en la sexualidad de un niño de cuatro años en lugar del tema realmente importante: “Desgraciadamente esto se ha convertido en una historia que habla únicamente del Príncipe George. He recibido incontables invitaciones para aparecer en la prensa y en los medios pero las he rechazado todas y continuaré haciéndolo. Muchas de las invitaciones eran de muy poco gusto (algunos medios parecían más interesados en prolongar la discusión sobre un niño que en hablar sobre los problemas de justicia e igualdad que yo trataba de poner sobre la mesa).

En el comunicado el Reverendo vuelve a disculparse por haber dado carnaza a la prensa para provocar un “frenesí” alrededor de la Familia Real pero asegura que el debate sobre la Iglesia y la sexualidad continuará e invita a todos (los que están de acuerdo con él y los que no) a prestar atención a lo realmente importante.

Pero ya sabéis lo que suele pasar con estas cosas: Cuando el sabio señala la luna, salvad a Mireya el tonto mira al Cepeda dedo.

Fuente | Instinct Magazine

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