El genio de Minneapolis ha muerto. ¡Viva el genio de Minneapolis!

En Estoy Bailando queremos, más que apenarnos por su muerte, celebrar la cantidad de veces que hemos bailado, ligado, vivido y bebido con su música. Y es que la que tenga más de treinta y cinco años y no se haya vuelto loca en la pista con alguna canción de Prince, miente como una bellaca o es que no ha salido lo suficiente.

Prince reinó en los ochenta y casi oscureció en popularidad a superstars como Michael Jackson o Madonna (para la cual escribió nada menos que Love song de su álbum Like a prayer, ojito) y fue la más polémica y beligerante de todas estas estrellonas.

Y la más provocativa.

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Fueron varias las canciones en las que Prince hablaba explícitamente de sexo. Canciones que, gracias a la ambigüedad del propio idioma inglés, muchas veces no se sabía si se estaba dirigiendo a un chico, una chica o más de una persona. Algunas de estas canciones fueron censuradas en la radio e incluso prohibidas por su sello Warner Bros. A eso súmale la guerra que durante los últimos veinticinco años Prince mantuvo con la industria, a que El artista antes conocido como Prince tenía un ejército de colaboradores cuyo único cometido era borrar todas las canciones suyas que se ponían en YouTube (y denunciar a los pobrecitos fans que se atrevían a subirlas) y sus convicciones religiosas (en los últimos quince años se convirtió en Testigo de Jehová y en sus conciertos jamás cantaba sus canciones con contenido sexual explícito) ha hecho que estos temas caigan en el ostracismo. Pero aquí vamos a desempolvarlos ahora que Prince, por sus últimas circunstancias, se encuentra de nuevo on fire y antes de que algún otro o famoso o famosa pase al otro mundo y le quite protagonismo (pobre, solo le faltaría eso, otro golpe para su ego en el Más Allá).

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Proponemos las cinco canciones que nos parecen más burras del señorito Prince. Más no, no porque no tenga, sino por no agotar a nuestras ilustres y sensibles lectoras con el esfuerzo de leer. ¡Allá vamos!

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