El genio de Minneapolis ha muerto. ¡Viva el genio de Minneapolis!
En Estoy Bailando queremos, más que apenarnos por su muerte, celebrar la cantidad de veces que hemos bailado, ligado, vivido y bebido con su música. Y es que la que tenga más de treinta y cinco años y no se haya vuelto loca en la pista con alguna canción de Prince, miente como una bellaca o es que no ha salido lo suficiente.
Prince reinó en los ochenta y casi oscureció en popularidad a superstars como Michael Jackson o Madonna (para la cual escribió nada menos que Love song de su álbum Like a prayer, ojito) y fue la más polémica y beligerante de todas estas estrellonas.
Y la más provocativa.
Fueron varias las canciones en las que Prince hablaba explícitamente de sexo. Canciones que, gracias a la ambigüedad del propio idioma inglés, muchas veces no se sabía si se estaba dirigiendo a un chico, una chica o más de una persona. Algunas de estas canciones fueron censuradas en la radio e incluso prohibidas por su sello Warner Bros. A eso súmale la guerra que durante los últimos veinticinco años Prince mantuvo con la industria, a que El artista antes conocido como Prince tenía un ejército de colaboradores cuyo único cometido era borrar todas las canciones suyas que se ponían en YouTube (y denunciar a los pobrecitos fans que se atrevían a subirlas) y sus convicciones religiosas (en los últimos quince años se convirtió en Testigo de Jehová y en sus conciertos jamás cantaba sus canciones con contenido sexual explícito) ha hecho que estos temas caigan en el ostracismo. Pero aquí vamos a desempolvarlos ahora que Prince, por sus últimas circunstancias, se encuentra de nuevo on fire y antes de que algún otro o famoso o famosa pase al otro mundo y le quite protagonismo (pobre, solo le faltaría eso, otro golpe para su ego en el Más Allá).
Proponemos las cinco canciones que nos parecen más burras del señorito Prince. Más no, no porque no tenga, sino por no agotar a nuestras ilustres y sensibles lectoras con el esfuerzo de leer. ¡Allá vamos!
5. SEXY M.F. (1992)
El colmo de los colmos. El título original era Sexy motherfucker (o sea, sexy hijodeputa). El título era ya tan explícito que su compañía discográfica (Prince ya tenía su propio sello, Paisley Park Records, pero la distribuidora era la superpoderosa Warner Bross., y, a fin de cuentas, era la que mandaba) exigió a Prince reducir el título a las iniciales de tan tremenda palabrota y a cambiar el estribillo de sexy motherfuckeeeeeeeeeeeeeer a sexy, sexy, sexyyyyyyyyyyyyyyyyy, con gran cabreo del pequeñito cantante. Brutal aterrizaje parra su desmedida egolatría. A partir de aquí comienza su gran diatriba con la industria en la que, claro, salió perdiendo.
4. KISS (1986)
La canción fue número 1 en 1986 por el propio Prince, pero casi tuvo más fama en la versión que Tom Jones y The Art Of Noise hicieron dos años después. La versión de El tigre de Gales derrochaba testosterona hetero (cómo no), pero el original de Prince era un tema ambiguo cantado en un agudo agudísimo y que contenía algunas frases que eran auténtico oro puro y que aunaban bravuconería sexual con un finísimo sentido del humor y donde, sí, aparte de que no necesitas ser rica ni bella ni tener experiencia para ponerme burro, también deslizaba perlas como no necesitas ver Dinastía (la serie) para tener actitud o yo sabré cómo desvestirte, yo seré tu fantasía y no hace falta que hagas nada, tontica; tú abre las piernas y ya. Kiss contiene mi frase favorita de Prince: «Act your age/not your shoe size» (actúa según tu edad, no según tu número de zapato). Claro, esto en España no tiene sentido, porque las hormas de los zapatos tienen números estándares del 36 al 46, pero en el mundo anglosajón los números van del 6 1/2 al 9, de ahí el sentido de la frase.
3. 1999 (1982)
I got a lion in my pocket/and baby he’s ready to roar. (Tengo un león en mi bolsillo/ y, nena (o nene), está preparado para rugir).
¿Hace falta decir algo más? Aparte de hacernos saber que a él eso de la Guerra Fría y las bombas atómicas se la traía al pairo, en la canción (mi favorita de Prince de toda la vida) no hacía más que decirnos que lo único que le interesaba era la fiesta y metértela hasta por el sobaco. El vídeo, como todos los de esa época, un maravilloso exceso, era notable por el jugueteo sexual-bollero que se traían sus dos colaboradoras femeninas, las luego célebres Wendy & Lisa, y que llenó de poluciones nocturnas muchos primeros sueños sexuales.
2. ALPHABET ST. (1988)
Bueno, bueno. Es casi imposible encontrar un sola palabra que no rezume sexo por los cuatro costados en esta canción; desde que Prince va a pillar a la primera persona que vea por la calle, la va a tirar en la parte de atrás de su coche y la va a llevar a… Tennessee, hasta, lo siento pero hoy no estoy para carantoñas, así que si antes te iba a llevar a Tennessee, ahora te voy a dar por el Ohio. Muy bien, Prince, eres (eras) un maestro de la sutileza.
5. NASTY GIRL (canción para Vanity 6, 1982)
¿No quieres tenerme? ¿No te gustaría que fuera para ti? Seré una chica guarra. Estoy harta de los marineros, solo tienen agua en su cabeza, pero ahora quiero un hombre, un hombre de verdad.
¿Por qué marineros, señor Prince? ¿Y por qué una chica iba a ir con marineros? Preguntas que nunca serán contestadas. Para terminar esta lista no está mal esta canción que Prince escribió para una de sus novietas, Vanity, y su grupo Vanity 6. Al principio Prince quería bautizar el grupo como Vagina (en inglés se dice igual, cariño), pero hasta a la propia Vanity le parecía demasiado. Por cierto, esta artista falleció en febrero de este 2016 y ahora que Prince está en el cielo (o en donde sea) le podrá cantar eternamente las cuarenta, pues la historia de Prince con esta fémina tiene miga (buscan en la Wiki, busquen).











