Hace unas semanas saltó la noticia de que el Ayuntamiento de Barcelona, en concreto la concejalía de Ciclo de Vida, Feminismo y LGTBI, iba a promocionar cinco cortometrajes que estarían a disposición de las escuelas de la ciudad para enseñar a los chavales a respetar y comprender la enorme diversidad sexual existente en la sociedad.
Por supuesto no tardaron en salir los de la caverna a quejarse de que se está adoctrinando a los niños para que se vuelvan maricones, como si no supieran ya a estas alturas de la vida que por mucho corto que le pongas a un niño si es hetero es hetero y si es maricón es maricón. Vamos, que yo soy muy maricón (y mucho maricón) y no me hicieron falta cortos en el colegio para serlo; es más, me pasé la infancia viendo a parejas heterosexuales en las películas y en los libros y en todas partes y aún así… pues eso, maricón.
La parte buena es que los que hacen ruido hacen mucho ruido, pero porque son muy escandalosos porque en realidad son pocos. Poquitos. Muchos menos de los que ellos creen.
«Todo saldrá bien, pingüino» es uno de los cinco cortos que se han creado dentro del proyecto «Diversidad en corto (Diversitat en curt)«, que han contado con una aportación simbólica del Ayuntamiento de 5.000€ por cortometraje. Éste en concreto lo ha dirigido Miguel Bosch, al que conocerás por ser el Miguel de «Te quiero, yo tampoco» (webserie-documental que puedes ver aquí); y nos cuenta la historia de un pingüino cuyo mayor sueño es ser padre y que hace un pequeño viaje vital para descubrir que a pesar de ser diferente… hay muchos pingüinos y otras especies esperando conocerle.
Los otros cortometrajes dentro del proyecto Diversidad en Corto han sido dirigidos por Isabel Coixet, Judith Colell, Carla Subirana e Isaki Lacuesta y se están estrenando estos días dentro del festival de cine LGTB Fire!! de Barcelona. Como explicó la propia alcaldesa Ada Colau hace unos días: «Todavía estamos muy lejos de la normalización de la diversidad. El colectivo LGTBI advierte de que se siguen produciendo pequeñas agresiones en el día a día y los hechos de Orlando nos lo hacen tener muy presente. La única normalidad es la diversidad sistemática de la especie humana.»
Los cortos están dirigidos a los alumnos de educación primaria y secundaria, de entre 6 y 16 años, e irán acompañados de material didáctico para que los propios chavales reflexionen sobre el contenido y trabajen conjuntamente temas como la inclusión o la diversidad para evitar actitudes discriminatorias y comportamientos de rechazo y fobia contra el colectivo LGTBI.
Y, ya que estamos… ¿Soy el único que quiere casarse con el puto pingüino?











