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Fernando González Molina dirige este emocionante documento sobre cómo se vive la diversidad sexual a través del relato de varios protagonistas de distintas partes del mundo que se encuentran en el World Pride de Madrid.
Un documental no se rige por los mismos códigos que una película de ficción, eso eso lo sabemos todas porque nos pasamos la vida delante de los docurealities de DKiss. Por eso mismo, porque narrativamente es un lenguaje diferente y estés acostumbrada a pelis de golpes y mamporros de robots contra chulazos, tranquila. The Best Day Of My Life, te va a encantar

Con la excusa del encuentro entre seis personas pertenecientes al colectivo LGTBI+ de diferentes puntos del globo terráqueo en el World Pride Madrid 2017, este filme narra la vida de dos chicas trans –Geena, una joven de un pueblo de Almería y la cineasta, dramaturga y queridísima amiga barcelonesa Abril Zamora-., Ruth, una chica lesbiana de Uganda, una pareja gay de Rusia –Nicolai y Max- y Timothy, un deportista homosexual francés, sordo, nadador y participante en los Juegos Paralímpicos. Todas y todos nos cuentan sus peculiares historias y sus peripecias para llegar hasta Madrid y participar de la fiesta y la manifestación del Orgullo.

Aunque The Best Day Of My Life se centra, con buen tino, en la historia de la transición de Geena y Abril, es muy de resaltar los casos de Nicolai y Max y de Ruth. Si ser homosexual o lesbiana en España y Francia es peliagudo pero, a no ser que vivas en un pueblo de las montañas como Villacantajos del Manillar, no tienes tampoco demasiados problemas, vivir tu homosexualidad es complicado en países como Rusia donde eres perseguida por ir de la mano con alguien de tu mismo sexo. Y ya no digamos Uganda, donde por ser lesbiana u homosexual corres un serio peligro de muerte. La historia de la ugandesa Ruth es la de muchísimos hombres y muchísimas mujeres de África que, homosexuales, son víctimas de multitud de crímenes por lo que se ven obligados a vivir ocultos y con miedo.

Es de destacar también el relato de Timothy, el chico francés sordo; donde, curiosamente, hace más hincapié en su frustración como persona con discapacidad que como homosexual. Dado que su ser gay está muy aceptado y normalizado en su entorno, lo que le causaba realmente tristeza y depresión era precisamente el no poder comunicarse como los demás. Sus movimientos de manos cuando habla la lengua de signos, acompañados por sus suaves murmullos, susurros y respiraciones, son de lo mejor del documental.

En definitiva, The best day of my life es y debe ser para todos los públicos, un notable largometraje con una buena e inteligente administración de los momentos emocionantes, mezclado con un estupendo sentido de lo que es la militancia y que todo el mundo debería ver.









