• Durante una entrevista promocional el actor Matt LeBlanc (Joey) resta importancia a las críticas por homofobia, transfobia (y varias cosas más) a Friends.


En las últimas semanas internet se ha sacudido (bueno, rara es la semana que internet no se sacude por algo; y además este tema lleva coleando bastante tiempo) porque hay bastantes millenials que han visto Friends por primera vez y flipan con algunos de los chistes y tramas de la serie.

Las bromas sobre el peso de Monica cuando era joven, la aparente transfobia de Chandler respecto a su madre trans, los chistes homófobos… Si se estrenara hoy en día a Friends le caerían bastantes palos por la forma en que trata esos temas (desde las bromas sobre la sexualidad de un niñero hasta el hecho de que todos sean caucásicos), pero Friends no se ha estrenado ahora. Cualquier serie de hace 15-20 años que veamos hoy en día tendrá dejes de discriminación hacia colectivos que en esos 15-20 años hemos luchado mucho para cambiar las cosas. Hasta en Las Chicas Gilmore, con todo lo naïve que es, se les colaron algunos chistes que en 2018 no tienen gracia.

El paso del tiempo, por cierto, funciona a la inversa. Hace 15-20 años una serie como Will & Grace era rompedora y ligeramente ofensiva para algunos (muy ofensiva para otros); y programas como Queer Eye eran una auténtica revolución. En 2018 Will & Grace mantiene su estilo de humor pero sus bromas ya no escandalizan, y Queer Eye ha cambiado su enfoque (“de la tolerancia a la aceptación“) porque la cultura mainstream ha acabado asimilando como habitual cosas que en aquella época le eran muy extrañas.

Friends es una serie con algunos chistes y bromas tránsfobas, machistas, homófobas y todo lo que quieras. Pero es que la sociedad era así cuando se estrenó. Y hay que juzgarla como lo que es: una serie que retrata un momento diferente al actual. Y es bueno que sea así porque las nuevas generaciones pueden sentir en sus propias carnes lo que implicaba ser LGTB+ en los 2000, o en los 90, o en los 80.

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Es aquí cuando aparece Matt LeBlanc (Joey), que ha hablado del tema durante una entrevista con la BBC para promocionar la nueva temporada de Top Gear, programa sobre automóviles que presenta actualmente. Cuando le preguntan por las quejas que han surgido en la red por la forma en que Friends trataba ciertos temas, LeBlanc deja claro que no está de acuerdo en absoluto: “He oído esos rumores sobre gente criticando a Friends por cosas al azar, pero no quiero meterme en eso. Estoy totalmente en desacuerdo con eso. En Top Gear intentamos alejarnos de cualquier tipo de contenido político, nada demasiado tópico. En Friends también nos alejábamos de ese tipo de cosas. Friends iba sobre temas que resisten el paso del tiempo: la confianza, el amor, las relaciones, la traición, la familia y cosas así.

Es cierto que las tramas de Friends resisten bien el paso del tiempo, igual que también es cierto que las tramas más polémicas también tenían momentos de lucidez. Por ejemplo, la ex-mujer lesbiana de Ross y la maternidad de una pareja lésbica, la reconciliación de Chandler con su madre trans (a pesar de los chistes tránsfobos y homófobos que hacía sobre el tema). Incluso la masculinidad tóxica de Ross era dejada en evidencia constantemente. A Ross le ofendía profundamente que le tomaran por gay, pero eso no es culpa de Friends: es que a los Ross de los 2000 eso les ofendía profundamente. En 2018 sigue habiendo Rosses por el mundo, por cierto. Aunque sean menos.

Pero las críticas no son al azar. Las críticas tienen sentido. No como forma de tirar por tierra una serie cuyo último capítulo se estrenó hace 14 años, sino como forma de mostrar qué tipo de humor ya no aceptamos.

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Lo malo es que LeBlanc parece no haber entendido la legitimidad de esas críticas y acaba escudándose en el paraguas de todo aquél que hace chistes ofensivos y se queja porque la gente le tira tomates: la corrección política. El actor y presentador explica que “No estoy en el negocio de hacer chistes políticos, o chistes políticamente incorrectos. No quiero hacer chistes que hagan que la gente diga ‘Uy, eso no es lo mío’. No quiero eso, huyo de ese tipo de material. Porque ese chiste dejará de ser relevante dentro de seis meses. Si haces bromas en plan ‘Tío, me has mentido’ o ‘¿No te ha parecido divertido?’… Eso siempre será relevante.

Suele pasar (curiosamente suele pasarle a los humoristas blancos) que cuando se le llama la atención a un señor que lleva toda la vida haciendo chistes a costa de colectivos a los que no pertenece, el señor se enfada y critica que con tanta corrección política ya no se puede hacer humor. Pero su problema no es la “corrección política”, es que las minorías han encontrado su voz. Y las minorías no estamos dispuestas a seguir viendo cómo se ríen de nosotros. Así que lo siento mucho, querido Joey, pero no intentes vendernos la moto. No confundamos las cosas y no hagas creer que el problema es que ahora nos hemos vuelto una sociedad blanda que no acepta chistes políticamente incorrectos. No somos imbéciles, gracias.

En lo que sí tiene toda la razón del mundo es que los chistes menos “políticos” son los que al final todos recordamos. Si ahora mismo te pones Friends es probable que en algún momento oigas al público reírse como locos con alguna broma “política” que a ti te da vergüenza ajena y ni la recuerdes; pero también es probable que acabes llorando de la risa con Phoebe peleándose con su alarma de incendios.

 

Fuente | BBC

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