Si últimamente vagas como vaca sin cencerro por el mundo LGTBQWERTY sin saber qué significan las letras, qué coño es una persona binaria, qué es eso del cisgénero y qué diferencia hay entre «transgénero» y «transexual»; agárrate los machos porque en cinco años la cosa se puede volver más complicada. Pero complicada, para bien, claro.
Porque los médicos dicen que en unos cinco años podría ser viable transplantar un útero a un hombre (biológico).
Lo que significa que las mujeres transexuales podrían quedarse embarazadas.
Para los que se lían: no se trata de que una mujer que ha hecho la transición a hombre se quede embarazada (eso ya ha ocurrido) sino de que un hombre haga la transición a mujer y ¡se quede embarazada!
La Clínica Cleveland desvelaba la semana pasada que están preparados para realizar transplantes de útero a mujeres que nacieron sin uno o cuyo útero está enfermo o no funciona correctamente. Actualmente el transplante de útero es una técnica que se está investigando. Un equipo de médicos Suecia (y ya sabes que si es sueco, es molón) ya ha conseguido transplantar cinco úteros de donantes vivas, y de esos úteros han salido cinco embarazos (de los cuales cuatro dieron a luz a niños vivos y sanos). Ahora la Clínica Cleveland ha dicho estar preparando el primer transplante de útero de una donante fallecida.
Y como los seres humanos somos así de fantásticos, pues es inevitable plantearse si ese transplante de útero (una vez la cosa ya esté bien asentada y sea un procedimiento relativamente habitual) puede hacerse a un hombre. Y la respuesta, por increíble que parezca (y lo parece) es que sí. La doctora Karine Chung, directora del programa de preservación de la fertilidad (un puesto que todos soñamos con ostentar algún día) de la Escuela Keck de Medicina en al Universidad de California del Sur, ha dicho que apuesta a que los hombres podrían recibir úteros «en cinco o diez años. Tal vez antes«.
Evidentemente a nosotros lo de que un hombre se quede embarazado es una posibilidad que nos importa un pepino, pero este avance médico puede significar muchísimo para las mujeres transexuales. La doctora Christine McGinn (una cirujana plástica transgénero que practica operaciones de reasignación de sexo en hombres y mujeres y ha trabajado como consultora en la película The Danish Girl), apuesta a que «toda persona transgénero femenina querrá hacérselo, si lo cubre su seguro. La necesidad humana de ser madre para una mujer es algo muy importante. Las mujeres transgénero no son diferentes.«
Pero ¿cómo exactamente se mete un útero en un cuerpo biológicamente masculino?
No.
Lo cierto es que, como explica la doctora Chung, «la anatomía masculina y femenina no son tan diferentes. Seguramente en algún momento alguien descubra cómo hacerlo.» ¿Y qué es lo que hay que hacer? Pues para empezar hay que encontrar el sitio para poner el útero (espacio que los hombres no tenemos naturalmente), hay que crear un sistema bascular que nutra al útero, los ligamentos pélvicos que lo soporten, la vagina y un cuello uterino; además de las hormonas naturales que ayudan al embarazo. Y según la doctora Chung, que es una señora que no conocemos pero nos flipa mucho, todo eso se puede crear.
Para empezar, las terapias hormonales pueden suprimir la testosterona e introducir estrógenos y progesterona para que el útero transplantado se prepare para el embarazao. Lo de que no haya arterias y venas que nutran al útero de forma natural tampoco es problema: se puede conectar a otras: «es factible, simplemente aún no se ha hecho«. Y lo de aguantar el útero no tiene por que ser algo que haga sólo la vagina, pueden encargarse otros ligamentos de la pelvis.
Sí, es todo muy de capítulo de final de temporada de Anatomía de Grey en el que o transplantan el útero de Meredith a un interno de cirugía o todos mueren (por algún desastre natural de consecuencias inenarrables), pero los médicos tienen claro que se puede llegar a hacer.
Los dos mayores problemas ahora mismo son, por un lado, cómo transferir un embrión fecundado in vitro al útero transplantado. Básicamente porque el procedimiento normal es hacerlo a través de la vagina y el cuello uterino, pero en una persona transexual aún no se ha transplantado ningún útero y por lo tanto no se ha conectado a una vagina reconstruida. Elliot Jacobs, un cirujano plástico de Manhattan, ha declarado a Yahoo! Health que, en teoría, «conectar ambas cosas quirúrgicamente no es para tanto«.
El otro problema, evidentemente: el dinero. Los transplantes en E.E.U.U. son impresionantemente caros, así que en el momento en que esta cirugía llegara a estar disponible los costes serían tan brutales que sólo podrían permitírselo los Illuminati las clases más, más, más altas. Y olvídate de que una aseguradora te lo pague. Eso en el caso de transplantar un útero a una mujer transexual, porque evidentemente el transplante de útero a una mujer biológica sería más fácil y por lo tanto menos costoso.
Nosotros no vamos a entrar en temas éticos y hay que tener en cuenta los riesgos que una cirugía tan bestia como ésta puede acarrear tanto a la receptora del útero como a los niños; pero no os voy a negar que estoy flipando mucho con este tema. Estoy más shockeado que la primera vez que entré a un cuarto oscuro. Así de heavy, nena.

Fuente | Yahoo! Health

















