• El nuevo trailer de The Last of Us 2 confirma que Ellie, la protagonista de la saga, es lesbiana. Y claro, los machirulos lloran.

  • El nuevo Assassin’s Creed, ambientado en la Grecia antigua, permitirá elegir entre protagonista masculino o femenina y las opciones de diálogo darán pie a relaciones y romances homosexuales.


Esta semana se celebra el E3 en Los Ángeles. Para el que no sepa de qué le estoy hablando, el E3 es una feria de videojuegos. Para el que sepa de qué le estoy hablando: todo regular así en general ¿no?

Ayer a las 3:00 de la mañana (hora española) Sony arrancaba la conferencia en la que iba a presentar las últimas novedades de su Playstation (aunque novedad novedad tampoco hubo mucha, que el 95% de lo que se vio ya sabíamos que lo íbamos a ver) y empezó con un trailer cinemático (que incluye gameplay) de una de sus grandes apuestas para el futuro cercano de su consola: The Last Of Us 2.

The Last Of Us era un juego de aventura, acción y sigilo en el que un señor con una barba muy frondosa tenía que llevar a una niña de un sitio a otro y evitar que la mataran. La cosa es que todo transcurre después de una epidemia causada por unos hongos que se han cargado a medio mundo y del medio que queda la mitad están infectados y son unos monstruos feísimos y los otros no tienen nada mejor que hacer que matarse entre ellos y robarse hasta las pestañas postizas.

En la segunda parte del juego la protagonista será Ellie, la niña que acompañaste en el primer juego. Y resulta que Ellie es lesbiana. Eso es algo que ya se sabía hace años, cuando Naughty Dog (la compañía que ha desarrollado el juego) publicó un DLC (contenido adicional) en el que Ellie y otra chica se hacían amigas y se daban un beso.

Y mira, los machirulos del mundo eso aún pueden entenderlo. Porque entra dentro de sus fantasías pajilleras que dos chicas jóvenes se lo monten para experimentar; pero no para experimentar ellas: en la mente del machirulo las mujeres se besan y se tocan unas a otras para que él tenga material para fantasear.

El drama para ellos (y la comedia para nosotros) ha llegado cuando el trailer presentado anoche mostraba lo impresionante que el juego es gráficamente, sí… Pero también dejaba clarísimo que Ellie es lesbiana. MUY LESBIANA.

Y eso no ha sentado muy bien al sector machirulo del público. Algunos dicen que ya no lo jugarán porque se ha “forzado” el lesbianismo en el personaje; otros que pensaban que en el DLC Ellie y su amiga se daban un beso pero como muestra de cariño, no porque fueran lesbianas. Por supuesto están los que acusan al juego de haberse vuelto “políticamente correcto” (no he terminado el primero, pero no recuerdo absolutamente nada en su argumento o planteamiento que fuera políticamente incorrecto); y también están los que desean la muerte a los progres y Naughty Dog y a Sony por fomentar la homosexualidad.

Y no, no todos esos comentarios vienen de países en los que la homosexualidad está mal vista socialmente.

En vista del drama, apoyamos fervientemente que Sony incluya esta opción en el videojuego:

No es el único ejemplo de visibilidad y representación LGTB+ que los machirulos se van a encontrar en breve en grandes franquicias de videojuegos. El nuevo Assassin’s Creed Odyssey permitirá, por primera vez en su historia, elegir el personaje con el que quieres jugar: un hombre o una mujer.

El juego está ambientado en la antigua Grecia, época en la que todos sabemos que la homosexualidad era el pan nuestro de cada día. Bueno a ver, en esta época para mí la homosexualidad es el pan mío de cada día; pero ya me entiendes. Además, también por primera vez en la franquicia, el juego permitirá a los jugadores tomar decisiones y elegir opciones de diálogo. Ubisoft, la desarrolladora, ya ha confirmado que el protagonista (elijas el que elijas) podrá flirtear y mantener relaciones románticas tanto con hombres como con mujeres.

Sí amigos: la homo/bi sexualidad ha llegado a Assassin’s Creed.

Entre esto, la mayor presencia de mujeres en las conferencias y el mayor número de protagonistas femeninas en los videojuegos… Corren malos tiempos para los machirulos del mundo.

Y no me dan ninguna pena.

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