Repasamos las últimas películas que hemos visto en la edición de este año.
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Tras un montón de días de cine mariconcil, el Lesgaicinemad llega a su fin (Y sin haberlo preparado nos ha salido un pareado) Ya te contamos aquí y aquí que este año estaba siendo muy variado. Hoy te hablamos de las películas que hemos visto estos días.
TAEKWONDO (Argentina, 2016).

Una de las estrellas del Festival es este filme argentino. Unos amigotes heteros, que pasan un fin de semana de relax en un complejo deportivo al aire libre solo para ellos, se pasean en pelotas por la casa, la piscina, la sauna, la cocina, las habitaciones que comparten… Este exceso de testosterona de los protagonistas (sobre la veintena todos y con unos cuerpos, esto es así, espléndidos), y la típica bravuconería de los chicos heterosexuales que no paran de hablar de borracheras y de mujeres, le sirven a los directores Marco Bergen y Martín Farina para cuestionar toda esa supuesta hombría. En base a silencios, miradas, palabras no dichas, movimientos reprimidos, la película muestra espléndidamente la insoportable tensión sexual que sin duda hay entre todos, aunque unos se den más cuenta que otros. Con fabulosos planos largos, escenas donde parece que no pasa nada, excelentes actuaciones y una bien medida música (bravo), este notabilísimo filme, que supone de lo mejor que hemos visto, no cede fácilmente su misterio: el que no sepa leer entre líneas, no le dé su tiempo a este largometraje ni se deje llevar, no va entender nada. Una película que juega con tu intelecto y con tu paciencia como espectador. Un acierto.
JESÚS (Chile, 2016).

Faltaba polla y culo. Y violencia. ¿Y esta es la película sorpresa del Festival? La historia de unos chicos de clase baja, que hacen el gamberro en la ciudad de Santiago de Chile y se ven envueltos en un asunto criminal, tiene mucha menos chicha de lo que por ahí se dice. Una pena, porque los actores Nicolás Durán (en la foto) y Alejandro Goic lo valen y porque la idea original, un concurso de boy-bands, era buena, pero no se le saca partido en absoluto, resultando un filme aburrido. Encima, los protagonistas tenían un acento chileno tan fuerte que no se les entendía la mitad de lo que decían. El bluf del Festival.
BELOW HER MOUTH (Canadá, 2016).

La frontera entre lo pornográfico y lo comercialmente artístico muchas veces es difusa. Porque este filme de la canadiense April Mullen, bien interpretado por Natalie Krill y Erica Linder, no es que entre de lleno en la temática LGTB+, es que va más allá, pues sus tórridas escenas de sexo explícito (en todo el sentido de la palabra y que suponen el cincuenta por ciento de este largo), sobrepasa la etiqueta pero bien sobrepasada. La historia está llena de lugares comunes y hasta previsibles: una chica, Dallas, lesbiana militante y aburrida del sexo casual, se enamora de Jasmine, joven mujer hetero, con novio formal y a punto de casarse. Sin embargo, y pese a este convencionalismo, la película está bien llevada, las abundantes escenas de sexo rodadas con gusto y sentido del ritmo y, lo mejor, la historia de amor subyacente es realmente emocionante. Buen filme.
RIBBONS (Estados Unidos, 2016).

Emotivo cortometraje de Brandon Cordeiro, nacido y criado en Provincetown, (Massachusetts, Estados Unidos), pero de ascendencia portuguesa, que cuenta cómo un niño de siete años es llevado por su madre a un acto conmemorativo, en una playa de la citada ciudad, por las personas fallecidas de SIDA. En este acto junto al mar, el niño leerá las muchas cintas (Ribbons) de colores con mensajes de familiares y amigos de las víctimas. Sin duda, el mejor corto del festival.
CLOSET MONSTER (Canadá, 2015).

Óscar, un adolescente rebelde sin causa, hace el idiota en su pueblo canadiense mientras se decide a salir del armario y habla con un hámster, que le sigue a todas partes. Closet Monster es lo que parece, una estupidez de película mal contada, mal narrada y que consigue, desde el minuto uno, que el personaje de Óscar nos caiga francamente mal. Imposible la empatía con siquiera algún personaje de película. La rica banda sonora destaca muy por encima de un guion que hace aguas por todas partes. Y eso que la cosa empezaba bien, sin embargo, el director Stephen Dunn asfixia el buen planteamiento inicial y no sabe si está aquí o en Nambroca. El público (me incluyo) se reía cuando no se tenía que reír, y eso es indicativo de algo. En fin, que lo mejor es el hámster. Alabar, por cierto, la labor de la empresa que hizo los subtítulos que, por una vez, también rotuló las canciones.
El viaje de Carla (España. 2014).
La difícil vida de nuestra queridísima Carla Antonelli en pantalla grande. Como tuvo que huir de su pueblo tinerfeño y llegó a Madrid donde tuvo que buscarse la vida como pudo para finalmente, treinta y dos años después volver. Un documento dirigido por Fernando Olmeda, donde a veces hay que leer entre líneas y donde echamos en falta algunos momentos de la vida de la activista.
SESIÓN DE CORTOS INTERNACIONALES.

Una estupenda muestra de cortos LGTB+ ha seleccionado la dirección del Festival para este año.
Sonderkommando (Italia) trata sobre un encuentro entre un músico judío y un chico mucho más joven, que se miran cuando son conducidos a un campo de exterminio en la Alemania nazi. Espeluznante. How to be alone (Israel), nos acerca, con una mezcla de humor y tragedia, a la historia de una mujer, que acaba de terminar una relación con otra mujer, y sus esfuerzos por seguir con su vida mediante un vídeo de autoayuda. Excelente. En aften (Dinamarca), con algunos problemas de audio (que resultaron, empero, interesantes como experimentación fortuita), va de dos adolescentes con dudas sobre su sexualidad. Algo dispersa. Betty (Reino Unido). Una mujer mayor intenta alquilar una casa. Al ver a una pareja de chicas besarse en un bar, recuerda su viejo amor perdido. Emocionante. Weird Times (Turquía). Un travesti de cierta edad hace la calle en Estambul. No tiene mucho éxito, pero una noche le paran tres chicos en un coche. Mejorable. Goodbye Letter (Alemania). Muy corta y algo insustancial. Trouser Bar (Reino Unido). Divertidísima, y deliberadamente kitsch, comedia sobre una tienda de ropa a donde los hombres van… a otra cosa más que a comprar. Con escenas explícitas de porno duro a pesar de que no se ve ni una polla ni un ojete.
CONCLUSIÓN:
Estupenda la edición de este año del Festival Internacional de cine Lésbico, Gai, Transexual y Bisexual de Madrid, con excelentes películas, documentales, cortometrajes y actividades paralelas tanto en la capital como en el resto de la Comunidad de Madrid. Alabar la buena gestión y la organización y, principalmente, la amabilidad y buen hacer de los voluntarios y voluntarias que arrimaron el hombro para que todo saliera perfecto.
Os dejamos con lo que fue la banda sonora de este Festival, esta canción, Bitch, de la artista canadiense Allie X, cuyo tema sonaba entre película y película. ¡Y nos vemos el año que viene!










