Cuando Fran y Miguel empezaron a salir se hicieron una promesa: si en cinco años seguían juntos, se casaban.
Como tu vida sentimental es un desastre digno de ser narrado por Pedro Piqueras probablemente piensas que es imposible que haya llegado el momento de cumplir lo que se prometieron. Pero Fran y Miguel acaban de cumplir cinco años juntos y eso significa que es el momento de casarse e ir a vivir juntos.
¿El problema? Que no saben qué nombre ponerle a la webserie en la que nos van a contar todo el proceso de preparación de la boda. Aunque no te pienses que esto va a ser como aquella temporada de Alaska y Mario en la que visitaban hoteles de la Gran Vía madrileña o salones de fiestas dignos de los Gipsy Kings.
Fran y Miguel se han propuesto pasar fines de semana en compañía de sus amigos gays para hablar sobre el amor, el compromiso, la independencia y todas esas cosas que (supongo) nos pasan a todos por la cabeza cuando nos planteamos dar un paso tan importante. Y no es que les dé miedo.
Es que como el propio Miguel explica, lleva tanto tiempo disfrutando de su vida junto a Fran que no quiere que todo se vaya a la mierda sólo por hacer lo que se supone que deben hacer; por seguir ese camino que se supone han de seguir.
Pero además de los consejos de los amigays de todo tipo con los que van a pasar tiempo, Miguel pide ayuda a nuestra nueva heroína: LA MADRE QUE LE PARIÓ.
Créeme cuando te digo, mi queridísimo piscis, que te vas a enamorar a la primera de esta maravilla de mujer no sólo porque está más loca que Miguel sino porque es fantástico (a lo Punset) ver cuánta sabiduría suelta con cada comentario así como la que no quiere la cosa.
Total, que Miguel y Fran necesitan ayuda para ponerle nombre a la serie. Y para ello han organizado (bueno, tiene toda la pinta de que lo ha organizado Miguel pero Fran y su madre ya le han dado permiso para que haga lo que le dé la gana) un evento en Facebook en el que todo el mundo puede colaborar para elegir el título.
En la redacción hemos tenido grandes ideas para titularla, pero no queremos coartar vuestra creatividad y por eso nos las callamos. Por eso y porque nos los guardamos para cuando nos toque hacer lo mismo a nosotros.
Ilusas, como si nos fuéramos a casar algún día…














