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Los veterinarios de la isla de Santa Helena acaban de descubrir que su habitante más famoso, Jonathan (la tortuga más vieja del mundo con 186 años) es homosexual.
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Santa Helena está ahora mismo decidiendo si aprueban o no el matrimonio igualitario.
En la isla de Santa Helena hay un habitante que tiene 186 años. No, no es Cher, es una tortuga llamada Cher Jonathan. Jonathan es un icono de la isla desde que en los años 30 fue regalado al gobernador de la isla. Es tan icono que hasta sale en las monedas de cinco peniques de la isla.
En 1991 los veterinarios de la isla le buscaron una pareja a Jonathan y le presentaron a Frederica, una tortuga que fue regalada por el consulado francés de Longwood. Durante los 26 años que llevan juntos Jonathan y Frederica han vivido juntos en la isla paseando bajo la luz de la luna, tomando el sol en la playa, planeando románticos viajes a… la otra punta de la isla… Y follando cada domingo por la mañana bajo la supervisión de los veterinarios que se encargan de que a la pareja no le falte de nada.
Pero 26 años después hasta yo, que no soy veterinario, me extraño de que Jonathan y Frederica no hayan tenido hijos. Quiero decir, llevan 26 años haciéndolo una vez por semana (como mínimo) lo que implica que han jincado casi 1.400 veces. Que es lo que jincas tú un fin de semana, lo sé, pero tú no te puedes quedar embarazada (aunque eso no signifique que no tengas que tomar precauciones, chata).

Total, que los veterinarios no entendían qué estaba pasando. Jonathan está ciego de cataratas y ha perdido el olfato, pero escucha perfectamente las canciones de Adele que Frederica pone durante cada polvo. La pareja lleva tanto tiempo junta que hasta comparten hábitos y comen y duermen a la vez. Pero hace unos días los veterinarios tuvieron que curar a Frederica de unos daños en su cascarón y descubrieron la verdad: Frederica no puede quedarse embarazada porque no es Frederica, es Frederic.

Efectivamente: el habitante más anciano de los 4,255 que habitan en la isla de Santa Helena lleva 26 años manteniendo una relación bastante estable (bastante más estable que las mías, al menos) con otro macho y nadie se había dado cuenta.

Se da la casualidad de que justo en este momento en la isla están decidiendo si legalizar o no el matrimonio igualitario. A principios de este año una pareja gay solicitó una licencia de matrimonio y se evidenció que la ley de la isla no deja claro si es legal o no. El Consejo Legislativo de la isla abrió entonces un periodo para que los habitantes de la isla den su opinión al respecto, que acaba justo dentro de una semana, el 27 de octubre. Luego, en enero de 2018, el Tribunal Supremo de Santa Helena se reunirá para emitir un veredicto.
Si le preguntan a Jonathan ya sabemos lo que pasará entonces.
Fuente | The Times










