• Después de muchos retrasos, la PrEP llega por fin a Portugal pero limitada a una cantidad ridícula de 100 usuarios acordados entre la Seguridad Social y el fabricante.

  • Las personas que quieran acceder al medicamento tendrán que superar una gymkana de obstáculos administrativos.


Hace poco más de un año os explicábamos que Portugal había decidido dar un nuevo enfoque a su estrategia nacional de lucha contra el VIH y que habían prometido que la PrEP pasaría a formar parte de los medicamentos proporcionados por el Sistema Nacional de Salud (SNS) antes de que terminara 2017.  También os contábamos entonces que el principal escollo era el presupuestario, ya que el SNS no había determinado la forma en que se podría financiar la compra de la Truvada y si los usuarios podrían acceder gratuitamente a ella o a través de un copago.

Desde entonces no volvimos a saber nada más de nuestros vecinos, que fueron retrasando varias veces la puesta en marcha del programa hasta que a finales del año pasado (coincidiendo oportunamente con la semana del día mundial de lucha contra el Sida)  la Dirección General de Salud publicó el algoritmo clínico para decidir si una persona puede acceder al tratamiento con la PrEP.

El diagrama, como podéis ver, es muy sencillo y realmente no cuenta nada que no supiéramos ya: la DGS recomienda el tratamiento con Truvada a aquellas personas seronegativas que tienen un “riesgo incrementado de infección por VIH”, después de superar unas pruebas clínicas (para descartar otras ITS, por ejemplo) y con un seguimiento médico permanente, para evitar posibles efectos secundarios. Como no nos hemos cansado de repetir, la PrEP es una herramienta más de control y prevención que no es necesariamente para todo el mundo y es también un tratamiento que tienes que tomártelo en serio (y con el control adecuado) para que realmente sirva de algo.

Ahora, después de más meses de silencio, la sanidad pública portuguesa parece que empezará por fin a distribuir la PrEP en Portugal, aunque no nos gusta nada la forma en la que van a hacerlo.

Esta semana la Infarmed (la Autoridad Nacional del Medicamento portuguesa) ha publicado en su sitio web que el proceso de financiación del medicamento aun no ha terminado y que sólo está en condiciones de proporcionar dosis para el tratamiento de 100 personas. Por su parte Gilead, los fabricantes de la pastilla, se ponen la medallita diciendo que la cantidad ha sido acordada con la Seguridad Social y que ésta es una manera de que el sistema público de salud acceda al medicamento sin costes hasta que terminen de negociar el proceso de financiación.

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Al mismo tiempo la DGS anunció la puesta en marcha de un Programa de Acceso Precoz (PAP) a la PrEP que durará hasta diciembre de 2018 para decidir cómo se eligen estos 100 ganadores de una lotería primeros usuarios.

Ya os podéis imaginar que no va a ser fácil ser uno de esos 100 elegidos. Para empezar, la circular explica (supuestamente para garantizar la equidad y la monitorización) que cada médico de cabecera puede proponer durante este periodo de reserva un máximo de 5 pacientes para el programa de acceso a la pastilla, y recibirá en un plazo de 72 horas la respuesta sobre si recibirá el medicamento o no. Aunque en teoría el acceso a la sanidad en Portugal es universal, de esta manera hay personas que no tienen asignada un médico de cabecera que ya quedan excluídas automáticamente del proceso. En el documento también se explica cómo se deben recoger los envases y reutilizar las pastillas sobrantes en caso de que algún paciente abandone el tratamiento.

Por otro lado, las trabas burocráticas no terminan aquí: para tener acceso a la profilaxis, las personas tendrán que venir referenciadas por otro médico de una consulta hospitalaria especializada en PrEP, y en este momento aún no se ha abierto ninguna de estas consultas.

Vamos a resumir por si os habéis perdido un poco. Ahora mismo, para poder acceder a la PrEP  una persona tendría que acceder a una consulta que todavía no existe en ningún hospital del país, ni se sabe cuándo ni dónde empezarán a funcionar, para que les remitan a su médico de cabecera y que éste solicite uno de los cien tratamientos disponibles en todo Portugal. Todo esto teniendo en cuenta, además, que cada médico solo puede realizar cinco solicitudes. Llegados a este punto, el plazo de respuesta de tres días para autorizar la entrega de la pastilla ya es una cuestión menor.

Según Isabel Aldir, la coordinadora del Programa Nacional para la Infección de VIH /Sida, “la decisión de tener o no esta consulta depende de los hospitales y las instituciones necesitan tiempo para organizarse” aunque al mismo tiempo dice que “es muy recomendable” que dispongan de ella. En este momento, parece que sólo en Lisboa (y tal vez en Oporto) algunos especialistas están interesados en abrir lo antes posible este nuevo servicio.

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Bruno Maia, activista y médico en el Centro Hospitalario de Lisboa Central (uno de los pocos que podría estar en condiciones de ofrecer el servicio, y esto contando con la buena voluntad del personal), explica que la forma en la que la PrEP llega a Portugal es un fracaso porque las estrategias de prevención solo pueden funcionar cuando se hacen llegar a la población objetivo, no cuando esta población logra acceder a ellas después de una carrera de obstáculos y considera que este programa es una limosna de Gilead que se agotará tan pronto como unos pocos afortunados logren acceder a las consultas.

Bruno Maia

Para hacernos una idea de lo ridícula que es esta cantidad de usuarios que pueden acceder al programa, en Noruega, con una población que no llega a los 5 millones de habitantes, el sistema nacional lleva unos meses proporcionando el tratamiento a 700 personas. Los activistas portugueses estimaban que el objetivo para Portugal, con una población de 10.5 millones, era tener 1500 personas en tratamiento este verano. Solamente en el área de Lisboa hay unos 1000 usuarios que ya están comprando la PrEP por su cuenta y que acuden al GAT (Grupo de Ativistas en Tratamentos, una ONG que funciona como un centro de salud sociocomunitario) para el seguimiento médico.

Activistas del GAT

Su presidente, Luis Mendão, dice que en el GAT están preparados y que tienen capacidad para solicitar las consultas con los especialistas en cuanto los hospitales publiquen la forma en que deben hacerse. También ha pedido que se pueda renegociar lo antes posible el número de usuarios que tengan acceso al programa y ha insistido en la necesidad de abrir consultas fuera de los hospitales y más cerca de las comunidades.

De momento está claro que las cosas no van a cambiar: la respuesta de Isabel Aldir ha sido que está a favor de la descentralización, pero que la PrEP será siempre un medicamento de dispensa hospitalaria y asociado a una consulta.

Fuente | Público

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