Hace unos días La Pelopony lanzaba al mundo su nuevo single, Amor Superficial; una balada noventera (con rap incluído) que os dejó a todos patidifusos e indignados y ahora os tiene como locos y nosotros no entendemos nada. A los que os gustaba desde el principio os gusta aún más, y aquellos a los que no os gustaba nada de nada habéis debido perder la última neurona que os quedaba y estáis justificándoos en Facebook como si hubiérais matado a Manolete. ¿Es que no habéis entendido nada?
Con lo que nos costó ver el vídeo de Androgénico (los renders es lo que tienen, que se lo pregunten a Lady Gaga) y para ver Amor Superficial convertido en una obra audiovisual completa no hemos tenido que esperar nada. Y luego dicen que la vida es injusta. ¿Y por qué ha salido este vídeo antes que el de Superniñata?
La canción nos sigue pareciendo un horror (aunque tiene su gracia), pero el vídeo es una obra maestra del petardeo universal; una ida de olla a lo High School tan pasada de vueltas que no podemos hacer otra cosa que adorarlo. Además demuestra que el tándem Pelopony + Salva Musté tiene creatividad para ahogar a media Facultad de Bellas Artes y una compenetración tan brutal que si no fuera porque los hemos visto juntos pensaríamos que son la misma persona. Eso sí, en este vídeo NO HAY FLUORESCENTES; que es lo que le da calidad a la película.
«¿No hay fluorescentes? Jo, tía«
La historia comienza con una intro de Los Sims 4 que nos presenta una ciudad ideal y maravillosa rodeada de zonas verdes y árboles cuyas ramas no se caen y no matan a nadie y que no es Fondo ni Cerdanyola ni nada. En el instituto La Pelopony, que es la nueva Raquel Meroño, y sus amigas se quejan de lo dura que es la vida del artista mientras sostienen unos objetos extraños que ellas no saben qué son pero se llaman «carpetas» y «libretas« y sirven para tomar apuntes y estudiar. La Pelopony abre la taquilla para comprobar si le han robado el móvil antes de volverse a la finlandesa y se lleva una alegría por partida doble al ver que su teléfono sigue ahí y que La Olaya no le ha escrito para desenmascararla otra vez.
Lo que sí tiene es un whatsapp confirmándole que este sábado actúa en ¡Qué Trabaje Rita!, en un momento de peloteo descomunal product placement tan bien insertado que nos ha emocionado y ya está siendo estudiado en Harvard. Aparece por ahí la presentadora de Cazamurciélagas Betty La Fea pidiéndoles por favor que le dejen formar parte de su pandilla pero ellas, que van de rosa porque hoy es miércoles, le dicen que no al unísono (que es cuando se dice/canta algo a la vez).
Gente que gira, pero no al unísono
Y entonces se desata el drama: un chico coge a La Pelopony de la muñeca (atención al delay entre el momento en que le coge y ella se da cuenta) y l’arrastra para empotrarla contra las taquillas provocando una singularidad en el espacio tiempo que hace que las amigas de La Pelopony desaparezcan repentinamente. El chico, que debe ser el heredero de Casa Tarradellas, le dice algo así como «Escolti! ¿Es cierto eso que te has estada vienda por ahí con otres? Guaita!» y ella se sacude el pelo y cambia de acento como sólo Mónica Naranjo es capaz de hacerlo y le dice que la deje en paz, que él estaba online y no le contestaba a los whatsapps y por eso ella ahora es libre como una extensión que se despega y sale volando en mitad de una coreografía.
«¡Ven aquí, cullons!» exclama él «¿Qué no ves que yo estic enamorado de ti? Maca«. Pero a La Pelopony por mucho que le hables con un arraigado acento de la Catalunya profunda que haría sentirse orgulloso al mismísimo Pompeu Fabra no hay forma de doblegarla y ella se marcha de allí, dejando al chulo casteller más solo que la una. Un drama, cagundena.
¿Qué ocurre después? Compruébalo tú mismo:
www.youtu.be/298uYWW-9RM














