Recordarás (y si no lo recuerdas pues tampoco pasa nada) que hace un par de meses te contábamos la historia de Julia Baker, una mujer que había conseguido un pastón para amariconar su jardín a través de una campaña de crowdfunding, después de colgar en internet una carta que sus vecinos le habían enviado indignadísimos porque su jardín se estaba volviendo «implacablemente gay» y que si es que nadie iba a pensar en los niños.
La señora Baker detuvo la campaña cuando consiguió 43.000$ (y eso que al principio sólo pedía 50$ para poder pintar más arcoiris en su jardín). Bueno, en realidad no la detuvo ella, fueron los chicos de GoFundMe los que suspendieron temporalmente la campaña y luego ella decidió eliminarla. ¿El motivo? Que tenía pinta de ser más falsa que la cuenta de El Vascorro.
Aunque la noticia parece muy bonita y es de esas tonterías que nos encantan, a muchos se les levantó la ceja al investigar un poquito y comprobar que, por ejemplo, la carta que Julia había recibido tenía el mismo tipo de errores ortográficos que la mujer cometía en el texto de la misma campaña. Lo más sospechoso de todo era el uso aleatorio de las mayúsculas.
Además algunos fueron un poquito más allá y chafardearon el Facebook de la mujer, y descubrieron que había dos cosas que le encantaban: poner mayúsculas donde no tocaba y cagarse muy fuerte en los cristianos conservadores.
Al final no se ha sabido realmente si la campaña era falsa o no. Pero Julia ha dicho que va devolver todo el dinero. Blanco y en botella, chocho morenote. «Si tuviera una máquina del tiempo, habría terminado todo con la cantidad que pedí al principio. Nunca se trató sobre el dinero sino sobre ser feliz frente a la intolerancia» ha escrito la mujer en un post. Además la buena mala buena mala buena de Julia ha pedido a los que donaron dinero para que amariconara su jardín que cojan las devoluciones y lo inviertan en artistas locales o en alguna ONG.
Shame on you, Julia.
Shame on you.
Fuente | Baltimore Sun














