Una terrible amenaza se cierne sobre el mundo del pop y vosotros no estáis haciendo nada para evitarlo. No, no nos referimos a la piratería. Ni a la obesidad infantil.
De hecho ver a niños obesos bailando es divertido.
Estoy hablando… DEL TWERKING.
Vale, lo reconozco: el Harlem Shake tuvo gracia los primeros 3 días 15 minutos. Y me parece bien que en E.E.U.U. los adolescentes y young adults hayan decidido que sus fiestas molan más si mueven el culo como si fueran este chico tan simpático de aquí.
Pero basta ya. INAF TWERKING. Y no sólo porque ya aburra, sino porque está destrozando canciones que podrían molar mucho si no se hubieran apuntado al carro del Nº1 facilón en Estados Unidos. Que es justo lo que le pasa a Dark Horse, el nuevo single de Katy Perry (que, para más INRI, elegísteis vosotros vía Twitter) extraído de su disco Prism.
La canción se acaba de poner a la venta en iTunes y auguro que os va a encantar porque tenéis el mismo criterio musical que una alpargata perdida en mitad del desierto siendo devorada por un buitre disléxico; pero este despropósito no hay por dónde cogerlo. Primero porque es aburrida: hacer twerking con esto puede provocar narcolepsia. Segundo porque tiene un estribillo genial que se va a la mierda por una producción facilona y cutre que lo estropea todo. Y tercero porque lo de tirar de rapero para darle empaque a una canción mediocre es tan cutre que ni Lady Gaga lo haría.
Oh… wait.
En fin. Escucha Dark Horse y empieza a gritar como una loca porque Katy Perry es la nueva reina y tiene muchos números uno en países tan importantes como Letonia o Genovia. Eso siempre que no seas uno de los iluminados que van a empezar con lo de que si el cambio de registro, que si suena fresco y que si Katy es súper original.
Qué cruz.
httpvh://youtu.be/S83wzFCzL4s









