Cuando hace un tiempo nos dijeron que volvían los 90 en la redacción nos echamos a temblar. Mira que tener que revivir esa época con esos cardados, los calentadores, los colores flúor hasta en los cromos de los Bollycaos… Terror, maricón. TERROR.
Pero hubo cosas en los 90 que no estaban nada mal, y toda la corriente musical que lleva ya un tiempo rescatando el sonido del deep house y el voguing es una de las pocas que vale la pena rescatar. Por suerte parece que, en general, se está entendiendo bien el concepto y en el caso de Hornella Góngora está claro que sí, que el mensaje ha calado.
THUNDER suena como tiene que sonar y la letra dice lo que tiene que decir. La producción, por ejemplo, consigue recrear el sonido del deep house noventero sin caer en estridencias anacrónicas innecesarias (toma nota, Madonna). Además nosotros somos muy de agradecer a las travestis del mundo que no tiren por lo facilón o por lo que todo el mundo espera que hagan y se arriesguen con sonidos y estilos que no sean mainstream. Lo que no quita que una travesti cantándonos un buen tema pop/dance nos vuelva locos, pero es refrescante ver que artistas como Hornella se lían la manta a la cabeza y no tienen complejos a la hora de abrazar una canción como ésta.
El vídeo, dirigido por Luis Carlos Martín, capta perfectamente lo que la canción necesita y además tiene a tres invitados de lujo: los bailarines (Agu Lukke y Mohammed Chellaf) y la inigualable Novata Johns.
El ritmo sensual, los flashes, el voguing, las pantallas catódicas, los labios sensuales, los cuerpos sudorosos… Vamos, que entre la canción y el vídeo en la redacción nos hemos venido arriba.










