Que Ellie Goulding es una artista «especial» (y cuando pongo «especial» entre comillas me refiero a que es «rarita») es algo que se distingue a simple vista observando su corta carrera. Elevada a los altares por la crítica especializada de UK antes siquiera de que editara su primer álbum («Lights«, con una reedición posterior «Bright Lights«) el hype que se creó alrededor de todo lo que tocara la situó en un terreno peligroso.
Por suerte «Lights» contentó a todo el mundo y la fusión entre una electrónica sumamente etérea y una voz única (casi igual de etérea) hizo que el disco no sólo fuera absolutamente disfrutable sino que además contenía auténticas joyas.
Y de repente, un par de años después, el primer single de la reedición de ese disco, que a su vez era un bonus track del disco original (cuidao!), comienza a sonar en E.E.U.U. y «Lights» (la canción) se convierte en un éxito rotundo.
Justo en el momento en que Ellie está a punto de lanzar su segundo disco.
Así que Ellie vuelve a estar en ese terreno peligroso en el que no sólo tiene que contentar a los críticos que la adoran, sino que además ha de hacer un álbum que guste a sus primeros fans (que esperan continuidad pero también novedad) y a los que se están enganchando ahora a su música (que no saben bien qué esperar).
Lo malo de ese terreno peligroso es que la maldición del segundo disco campa a sus anchas, aunque por suerte para todos Ellie la ha evitado de forma casi magistral. Aunque no del todo.
En «Halcyon» Ellie ha decidido trabajar mano a mano con Jim Eliot (el 50% del dúo Kish Mauve) dejando un poco de lado a Starsmith (artífice de casi todo el primer disco) salvo para un par de temas. «Dead in the Water» (que recupera ese sonido etéreo tan asociado a la artista) y «Without Your Love» (un bonus track mucho más animado con una producción tribal bastante acertada).
Puede que por casualidad o por causalidad, esa producción tribal es (tal vez) la seña de identidad más característica de todo «Halcyon«. Ya aparece en el estribillo del primer tema del disco «Don’t Say a Word», canción que actúa como puente entre el sonido de «Lights» y el de éste nuevo disco al combinar la candidez de la voz de Ellie con una producción algo más agresiva. Siguiendo con ese «enlace» entre discos «My Blood» se presenta como un tema de temática agridulce que marca el tiempo mientras, de nuevo, es la voz de Ellie la que le da identidad a la canción.
Y es la voz lo que hace que, a pesar de las idas y venidas del disco a santo de la felicidad y la tristeza (algo intencionado por parte de la artista que lleva tiempo dejando claro en entrevistas que es precisamente ese juego de confusión lo que quería expresar -seguramente porque, observando su propia carrera es como se siente-) todo funcione. «Anything Could Happen», que ya es un viejo conocido, es exactamente eso. Una canción a priori vitalista y luminosa, con un sonido mucho más animado y rotundo, que a su vez esconde en si misma la fragilidad que se siente al saber que todo puede acabar de repente. Le sigue «Only You», que mantiene el tono vitalista con una producción algo pasada de vueltas en la que la voz de Ellie es utilizada como instrumento en los loops de la base, pero que funciona a la perfección.
httpvh://youtu.be/5hzgS9s-tE8
No hay que olvidar, eso sí, que a pesar de que «Lights» nos dejó una omnipresente sensación de calma y quietud, en el primer tema que conocimos de Ellie, «Starry Eyed» esa vitalidad y fuerza ya estaba presente. Sólo que ahora, aunque de forma algo más oscura, ha decidido coger las riendas.
«Halcyon», la canción que da título al álbum, es una auténtica maravilla. Aunque el inicio y parte de las estrofas recuerdan a esa Ellie más frágil del primer disco, en el estribillo estalla siguiendo el pulso vital de todo el álbum. Un pulso marcado claramente por una base rítmica casi repetitiva y recurrente en casi todas las canciones.
En «Figure 8» ocurre una cosa curiosa. Producida por la actual pareja de Ellie, Skrillex, el de los dubsteps (dubsteps everywhere), puede que sea la prueba más clara de que por mucho que el tono o la producción varíe de un tema a otro es la voz de Ellie la que da coherencia a todo. Y así, en un tema producido con base eminentemente dubstep Ellie canta sobre ella una melodía que parece pasar de puntillas pero encajando de forma casi milimétrica.
«Joy» vuelve de nuevo a jugar al equívoco. Un tema que se inicia de forma casi acústica y que en el estribillo vuelve a recuperar el pulso vital de «Halcyon» para estallar; algo parecido a lo que ocurre con «Hanging On» (una versión acortada del tema sin el rap de Tinie Tempah que ya habíamos escuchado -aunque esa versión larga se haya incluído como bonus track en la edición deluxe-), aunque en éste tema, tanto por producción como por interpretación, es mucho más fácil reconocer a la Ellie de «Bright Lights«.
En la parte final del disco Ellie parece mantenerse en el feeling que recrea «Hanging On». «Explosions» y «Atlantis» funcionan como downtempos producidos con maestría y la soberbia balada a piano «I Know You Care» (elegida como canción de la película «Now Is Good) emociona de forma simple pero demoledora.
Aunque estrictamente hablando el disco no termina con «Dead in the Water», podría considerarse así. El track con Calvin Harris, «I Need Your Love» es una gran canción que a pesar de mantener las señas de identidad del DJ escocés no suena una constante repetición. Pero es de un estilo tan distinto al resto de canciones que no es casualidad que figure como última canción del disco, en una especie de añadido. Casi un bonus track. Eso sí: se agradece algo de ánimo tras el frenazo que pega el disco en la última mitad.
En cuanto a los bonus tracks propiamente dichos de la edición deluxe, encontramos de nuevo «Lights» (era de esperar teniendo en cuenta que aún siendo antigua es la canción que más se escucha de ella ahora en medio mundo) y la versión completa de «Hanging On» con Tinie Tempah; un remix de «Anything Could Happen» que no aporta demasiado y tres nuevos temas. El «Without Your Love» que produce Starsmith acompañado de «In My City» (un pseudo-dubstep producido por Mathieu Jomphe -artífice de «Hold It Against Me»-) y la que por ahora se ha convertido en mi canción favorita: «Ritual». A pesar de estar producida por los Biffco, el trabajo de Stannard y Howes me recuerda bastante más a «Animal» que a «Lights». Pero se disfruta al 100%.
Dicho todo esto: ¿Ha superado Ellie Goulding la maldición del segundo disco? Sin lugar a dudas, sí. Y no sólo eso sino que se ha marcado uno de los discos del año (si no EL disco del año). Ha sabido mantener su identidad (aunque con una voz tan personal es casi imposible que la pierda) y evolucionar hacia un sonido más completo; y precisamente en su voz tan particular es dónde ha conseguido encontrar ambas cosas. El nexo y la evolución. El nexo al mantener el sonido familiar y la evolución al utilizarla y combinarla con nuevos sonidos.
A pesar de que el álbum sea largo y a veces cueste apreciar la homogeneidad del todo, «Halcyon» tiene la suficiente personalidad y fuerza para mantener a Ellie como una de las artistas con más talento y más interés (hablando de forma estrictamente musical) de todo el panorama actual.
Un éxito.
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