• Una ONG de lucha contra el VIH denuncia que los servicios de inmigración franceses niegan la residencia y expulsan del país a extranjeros seropositivos, poniendo en peligro sus vidas.

  • Con esta decisión Francia está incumpliendo sus propias leyes de extranjería.


AIDES, una de las principales ONG francesas de lucha contra el VIH y las hepatitis, ha denunciado recientemente que la Oficina Francesa de Inmigración e Integración (OFII) está denegando el permiso de residencia a personas extranjeras sólo por el hecho de ser seropositivas.

Vestidos de luto y simulando un cortejo fúnebre, los activistas de AIDES encabezaron una manifestación hasta la sede de la OFII en la que denunciaron que el país permanece indiferente ante las personas que mueren de Sida.

Adeline Toullier, directora del departamento de asesoría legal de la asociación, explica cómo se ha reducido enormemente el derecho de residencia por razones médicas: según una ley aprobada en 1988, en Francia se debe conceder este permiso a los extranjeros gravemente enfermos a condición que no tengan acceso a tratamientos médicos en su país de origen. Hasta ahora la evaluación médica de los solicitantes correspondía al Ministerio de Sanidad a través de los centros regionales de salud; sin embargo, desde enero de 2017 la propia OFII  se encarga de este requisito y desde entonces han aumentado el número de personas a las que se les ha denegado el permiso.

Según el informe de AIDES, el número de evaluaciones desfavorables ha pasado de 6 en 2016 a 24 el año pasado. Se trata de personas procedentes de Georgia, Rusia, Angola y Congo que ahora están en situación irregular y podrían ser expulsadas en cualquier momento.

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Toullier afirmó también que este aumento del número de solicitudes denegadas indica que los médicos de la OFII hacen su trabajo siguiendo criterios de flujos migratorios y no de salud pública.

Un momento del acto de protesta (Foto: Simon Rozé/RFI)

Nicole Tsagué, una mujer camerunesa que es seropositiva y lleva 20 años viviendo en Francia, fue una de las personas que acudió a la manifestación y que se considera muy afortunada porque finalmente consiguió su permiso de residencia.  Frente a la oficina de la OFII dio su testimonio explicando que “el proceso es arbitrario y no dan explicaciones a nadie. Para mi, hace 20 años, hubiese significado ‘vuelve a tu país y muérete allí’, que es lo que está ocurriendo con estas personas hoy en día

Por su parte, Didier Leschi, uno de los directivos de la OFII, se defendió diciendo que los expedientes están protegidos por la confindecialidad del secreto médico y que en realidad su oficina aprueba el 94% de solicitudes hechas por personas seropositivas, y que sólo deniega aquellas en las que se detecta un fraude, el paciente rechaza seguir el tratamiento, o su país se origen se compromete a hacerse cargo.

Y no se os ocurra ni por un momento intentar justificar esta decisión, y mucho menos intentando colar algo parecido a que los franceses primero. Ya os decimos ahora que si os parece bien expulsar a alguien de un país por su estado de salud o porque su tratamiento os parece caro, estáis pensando exactamente de la misma manera que los votantes de alt right que están poniendo en el poder a gentuza como Trump en EEUU o Salvini en Italia. Con ese tipo de gente no tenemos nada de qué hablar ni discutir al respecto.

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