Es, precisamente, la gran semejanza física de la protagonista (y directora y guionista), Charien Dabis, con nuestra querida Cherilyn Sarkisian el principal aliciente de esta comedia agridulce sobre una chica, May, que vive en Nueva York y que regresa a Jordania, su país de origen, para casarse. Y ahora, nuestro concurso de la semana, ¿quién es quién?
May es de familia palestina en el exilio, madre palestino-católica y padre estadounidense blanco y caucásico (ambos separados). La madre, católica, (que sí, parece que eso también existe en Oriente Medio) bien interpretada por la actriz Hiam Abbas, no aprueba que su hija vaya a casarse con un musulmán.

El largometraje se inscribe en lo que yo llamo «melodrama familiar para adultos», es decir, un filme, no para niños, que trata sobre la vida familiar de un grupo de individuos donde, de alguna manera, todo gira alrededor de ese núcleo familiar. Así, May vuelve a su casa, sale con sus dos locas hermanas menores (la del medio, Nadine Malouf, envidiosa de la mayor; la pequeña, Alia Shawcat, bollera, claro, ese toque no debe de faltar…) y, en fin, la peli tiene esa convicción de filme «globalizado» donde parece que se empeñen en mostrar que Jordania es un país «moderno», con sus centros comerciales, sus discotecas, sus lugares de vacaciones a la occidental…

Si bien el filme está bien llevado y no aburre, en realidad tampoco es que dé ni frío ni calor y, si esta misma historia hubiera estado rodada en la soleada California, hubiera pasado a engrosar el cajón de las miles de cintas (esto ya es un eufemismo, las películas ya no se «ruedan», ya no hay cintas ni films ni película ni celuloide ni hostias, tal y como las conocíamos) que hablan de lo mismo: una chica pija y caprichosa, a punto de casarse, que vuelve a su ciudad y da un repaso a su vida.

Eso sí, lo que salva a esta película normalita es su, para nosotros, inédito emplazamiento, en plena Jordania. La directora-guionista-protagonista, Cherien Dabis, pasa de puntillas por el problema palestino y por los conflictos de Oriente Medio, aunque hay un par de buenas escenas alusivas como, por ejemplo, aquella en que las hermanas están discutiendo entre ellas en medio de un lujoso complejo vacacional del Mar Muerto y, de repente, pasa casi a ras un avión de combate y todo el mundo se queda mirando, en lo que supone un suspenso fabuloso de la trama y que es lo mejor de este largo.

Pues eso, un filme que no está mal, que divierte como cualquiera de esas películas medio locas de la tele de domingo por la tarde y que cuenta con la presencia del actor Bill Pullman, como el padre de la protagonista, que está tan fuera de lugar como Cristina Cifuentes en una fiesta de fist-fuckin’. Destacar la buena y original música de Kareen Roustom, que hace una muy interesante fusión entre música árabe, tango, jazz y música cubana.
FICHA:
May in the summer. (Jordania, Catar, Estados Unidos; 2013).
GUIÓN Y DIRECCIÓN: Charien Dabis.
REPARTO: Cherien Dabis, Nadine Malouf, Alia Shawcat, Hiam Abbas, Bill Pullman.











