Un excelente biopic sobre la vida de Thomas Wolfe.
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La película trata sobre Tom Wolfe, el escritor. Eso lo sabe uno. Pero claro, ves que el filme se desarrolla en el Nueva York de la Depresión, finales de los años veinte, y piensas: hombre, Tom Wolfe es más viejo que una bandada de loros, ¿pero tanto…?

Y no, no es una peli sobre el escritor de la célebre La hoguera de las vanidades, que es Thomas Wolfe, que también desarrolló su vida en Nueva York, que vivió entre los años 1900 y 1938, que también fue escritor y que tuvo un gran éxito en su época, merced a novelas-río (ahora se les llama así) como El ángel que nos mira y también El tiempo y el río, de miles de páginas, donde contaba, con una prosa que tenía mucho de poética, su vida en Estados Unidos desde su pueblo, Asheville, Carolina del Norte. ¿Ustedes sabían de la existencia de este señor?

La pasión y el talento con la que Jude Law interpreta a Wolfe están fuera de toda duda metiéndose en la piel del escritor hasta ser él mismo, actuando más allá del oficio, convirtiéndose en ese personaje que derrochaba vida y la bebía, más que la vivía, en un alarde de ser el gran cronista de Estados Unidos. Wolfe quería hacer la consabida Gran novela americana. Era un escritor compulsivo, que quería escribirlo TODO. Su figura, y su éxito, no hubieran sido tales de no ser por Maxwell Perkins, editor de la editorial Scribner’s, que trabajó con él codo con codo, pulió los manuscritos originales hasta convertirlos en algo que se pudiera publicar (y vender) y, en fin, el dique necesario para contener tal torrente de genio sin control, el imprescindible afilador del estilo para que todo ese diamante en bruto pudiera ser pulido. Sin Maxwell, Wolfe no hubiera sido nada. Excelente y fabulosamente bien medida recreación de Colin Firth, en su mejor actuación en años, un soberbio ejemplo de contención y flemática claridad mental.

El largometraje transita por las sendas de la genialidad en su gran parte. Si parece increíble que una historia para las masas pueda tener calidad excepcional, El editor de libros la tiene, y es un gran acierto del director Michael Grandage el que no se haya ido por las consabidas, y demasiado transitadas, veleidades personales en las que cae casi cualquier biopic. La película incide en la interacción de estos dos personajes, Wolfe y Perkins, y habla de literatura, de trabajo, de cómo sacar adelante un libro, de que son necesarias la contención, la medida, las continuas correcciones, el pulir para que ese globo que es una novela no se eche a volar.

Lamentablemente, un final un poco apresurado hace que el filme decaiga, especialmente cuando el director no hace lo adecuado con un poderoso símbolo que, manejado con propiedad, hubiera supuesto el gran colofón final para que este largometraje sea tildado de obra maestra. No es así, pero bueno, la hora y cuarto previa a ese final es irreprochable, un ejemplo fabuloso de cómo hacer un cine para las masas de gran calidad sin tratar a los espectadores como ovejas. Una buena banda sonora de Adam Cork, precisa y bien empleada, se puede escribir en el haber de este filme, así como la buena fotografía, en tonos sepias, que domina este largo. Muy acertadas las apariciones de personajes famosos, especialmente escritores, y buena y rutinaria la presencia de Nicole Kidman (la verdad es que su personaje no daba para más).
FICHA:
Genius. Reino Unido-Estados Unidos, 2015.
DIRECTOR: Michael Grandage.
REPARTO: Colin Firth, Jude Law, Nicole Kidman, Laura Linney, Guy Perace, Dominic West.









