Anoche se desató el drama en Twitter. Y en Facebook. Y en toda España. Pero no pasó nada porque como estaba todo el mundo durmiendo la mayor parte del país ni se enteró.
RECREACIÓN: Tú intentando hacer RT o FAV para elegir el final de Alaska y Segura
Y es que a eso de la 1:30 de la madrugada Edurne, nuestra representante en el Festival de Eurovisión 2015, se subió a un rollo gigante de papel de aluminio e interpretó por primera vez en directo el tema Amanecer con el que pretende ganar en Viena el próximo 23 de Mayo.
¿Qué mejor sitio para presentar el tema que el plató de Alaska y Segura? Es lo que debió preguntarse el encargado de la promoción de Eurovisión en TVE, que seguramente es un señor con muy pocas ganas de que se hable del festival; de ahí que programe un momento como éste a las tantas de la madrugada de un lunes en un programa que, por desgracia, a este paso va a tener audiencia en negativo. (Que a lo mejor si lo pusieran en La2 a una hora decente… pues sería otra cosa).
Pero no estamos aquí para hablar del programa al que ya han ido todos los amigos de Alaska. Hemos venido a hablar de Edurne. ¿Y qué tal estuvo? Pues regular. Lo de las «alarmas» del titular era una exageración para cabrear a los fans y alegrar a los haters.
Cierto es que el sonido no acompañaba y casi parece que estaba haciendo un acapella, que la escenografía era un sinsentido y que la realización no ayudaba. Pero también es cierto que Edurne desprendió menos carisma que un bote de Pringles, que sus movimientos hacían pensar que estaba imitando a alguna travesti del Rita que a su vez la imitaba a ella y que los gallos que soltó en cada estribillo fueron, cuando menos, preocupantes. No se trata de que no llegue a las notas altas (que llega) o de que no sepa hacer los gorgoritos de la versión de estudio (que sabe), es que cada vez que cantaba lo de «mi corazón me susurró» o «devuélveme el alma en pie» los perros de los alrededores de los Estudios Buñuel aullaban despavoridos.
Probablemente no es que Edurne no pueda estar a la altura, que puede. Y lo ha demostrado en muchas ocasiones. Parece más bien un problema de nervios, de improvisación, de incomodidad (a nadie se le pasó por alto el momento «voy a tocarme la petaca» del 1:13) y de falta de rodaje. Y menos rodaje tendrá porque, según dejó caer en la entrevista previa, a su discográfica (Sony) no le hace ninguna gracia que vaya por toda Europa presentando el tema en los varios eventos que se organizan para promocionar el festival (como el Eurovision In Concert que cada año montan en Amsterdam y que es una cita de promoción básica).
Si a un mes y poco de la final del Festival aún estamos así, vamos muy mal. Y lo peor es que es la propia Edurne la que puede salir peor parada.
http://youtu.be/-0v_evZs1Yw
Por cierto. Si por alguna casualidad de la vida resulta que ganamos, desde esta web pedimos a la UER que envíen a sus propios técnicos y realizadores a montar el festival. Porque ayer los de Alaska y Seguro casi se cargan medio plató:
Pero para que no digáis que le tenemos manía a Edurne, o a Alaska, o a Segura, o al que llevaba la cámara y casi mata a alguien del público, hemos elegido al azar la opinión de un chico en Youtube y os la ponemos aquí. No sabemos si estamos de acuerdo con ella o no porque no la hemos leído. Bueno vale, lo hemos elegido porque es guapo:













