Todo el mundo está de acuerdo (y si no lo estás ¡expulsada de mi reality!) en que el final de Sexo En Nueva York (la serie, no las pelis) fue precioso, emotivo, muy bonito, maravilloso, un sueño… Pero mandaba a tomar por culo, básicamente, todo lo que la serie había contado (o había querido contar) durante las seis temporadas que duró.
Y es que era muy bonito lo de que Carrie se fuera a París a vivir con el artista que luego la trataba fatal y Mr. Big acudiera a rescatarla y la devolviera a su hábitat natural, y todos esperábamos y deseábamos que ocurriera porque en el fondo somos unas sensibleras. Pero cuando se te pasaba la emoción del momento te dabas cuenta de que la gracia de la serie era que las cuatro amigas hacían con su vida lo que les daba la gana sin caer en las típicas convenciones sociales que se espera de una mujer. Y al final todas (menos Samantha) acababan como se supone que una mujer ha de acabar: arrejuntada (y feliz por estar arrejuntada).

Darren Star, el creador de la serie, hablaba el otro día en una entrevista sobre el final de la serie y dejó claro que no le convencía ese final peeeeeeeero que la culpa no fue suya: «Cuando le das poder a otras personas para escribir y producir tu serie… En cierto momento tienes que dejarles seguir su visión.«
¿Y por qué cree que Star que el final no hacía justicia a la serie? Porque, según él, el final «traicionaba el mensaje de la serie, que era que las mujeres no siempre encuentran la felicidad en el matrimonio. No es que no puedan. Pero al principio la serie se alejó de las comedias románticas que la precedían. Eso es lo que hizo que las mujeres conectaran tanto. Y al final se convirtió en una comedia romántica convencional. Pero a no ser que estés ahí para escribir todos los episodios, no vas a tener el final que quieres.«
Y luego, evidentemente, las películas continuaron esa comedia romántica con una protagonista a la que todo le parece mal. Al menos la primera. La segunda película era un Agárralo Como Puedas versión señoras que.

Así que si Darren Star quiere hacer un remake ¡no seremos nosotras las que nos quejemos!
Por cierto, en la misma entrevista Star desvela que si Sarah Jessica Parker hubiera pasado del papel de Carrie Bradshaw la opción B era Lisa Edelstein, la Dra. Cuddy de House. Y que para el papel de Samantha la primera opción no era Kim Cattrall sino una actriz más joven y desconocida llamada Lou Thornton: «Era una mujer maravillosa (…) El problema era que estaba en la treintena, creo. Y eso era cambiar quién era Samantha. Samantha tenía 10 años más que las otras chicas, una experiencia totalmente diferente.«
Fuente | Deadline











