- La nueva película de André Techiné presenta a dos adolescentes franceses en una historia más previsible que un gorgorito de Mónica Naranjo.
Por desgracia el filme no da lo que prometemos en el título de esta reseña. A ver, mariconeo hay, está claro, (si solo tienes que ver el póster de la peli y el título de la misma) pero para ello tienes que tragarte más de una hora de naderías, y es que el director de ésta Cuando tienes 17 años, André Téchiné (Los juncos salvajes, Los testigos) nos tortura con una historia banal de chico rico francés, querido y estimulado, conoce a chico pobre inmigrante, adoptado y con problemas de sociabilidad. Ambos se llevan a matar.

Si se hace bien, este tema podría resultar interesante, a pesar de haber sido llevado tantas veces a la pantalla, pero el Techiné no llega a buen puerto, no sabe qué hacer con sus personajes ni con la historia, llena la película de obviedades, lugares comunes, cosas sin sentido y eso ha hecho que nos aburramos, y mucho.

Damián, el chico rico, y Thomas, el chico pobre, van al mismo instituto. El primero se pasa la clase mirando al segundo dado que le atraen los hombres, aunque todavía no lo sabe y se siente subyugado por la presencia y la raza magrebí de su exótico compañero de clase. Thomas, que tampoco tiene clara su identidad sexual, reacciona con violencia ante las miradas de Damián y ambos muchachos se zurran de lo lindo en toda la primera hora.

En medio de ellos, la madre de Damián, Marianne, una médico comprensiva y progre, que, ¡ay!, ayuda a los necesitados y visita a domicilio sin cobrar, quiere que los dos chicos se lleven bien y no se le ocurre otra cosa que invitar a Thomas una temporada a su casa. Claro, los chicos se siguen dando leña, pero de la buena, y la madre, que también se fija en el muchacho árabe y hasta sueña con él, como quien oye llover. Cuando la cosa está a punto ya de salirse de madre, y nunca mejor dicho, ocurre algo que hará que cambie la vida de todos. La actriz que encarna este papel es la famosa Sadrine Kiberlain y sale sin ropa. Claro, es francesa.

Luego viene la segunda hora de la película y, esta vez sí, da lo que promete: unos diez minutos de sexo prácticamente explícito entre los chicos, que, si antes se daban de zurriagazos de odio, ahora hacen lo mismo pero en sentido amoroso. No contentos con eso, fuman porros, beben alcohol, conducen sin carnet y se meten en páginas de contactos gays y quedan con gente mayor. ¡Pero si son menores de edad!

La verdad es que en la segunda hora la cosa mejora pero ante el tedio de la primera parte no podemos sino tildar a este largometraje como de globo desinflado. Hay cosas que simplemente no funcionan en una película y que llaman más a choteo, sin pretenderlo, que a la seriedad y la reflexión, como supongo que era lo perseguido. Por ejemplo:
OJO SPOILER:
Cuando Damián le cuenta a la madre que es maricón perdido, ésta, muy sorprendida, se queda sin habla durante un MINUTO para luego abrazarle diciendo que no se preocupe que ella lo quiere igual. ¿Se queda alelada tras esta confesión cuando el chico se pinta el pelo de colores, lleva ropa chillona, tiene un pendiente verde y, en su cuarto, pósteres de Bowie o de la película C.R.A.Z.Y.? Las risas del respetable en el cine se las pueden imaginar.
FIN DEL SPOILER
Cabe destacar la labor de los dos jóvenes protagonistas, Kacey Mottet Kelin y Corentin Fila, que lo hacen todo muy bien (ejem) y que se dan al fornicio con alegría, pasión y desenfreno, no sabemos si con gusto o porque son buenos actores.
En cualquier caso, la película es de ellos y gracias a ellos dos a esta Cuando tienes 17 años no le damos un suspenso tan grande como el cañón del Colorado.
FICHA.
Quans on a 17 ans. (Francia, 2016).
DIRECTOR: André Téchiné.
REPARTO: Sandrine Kiberlain, Kacey Mottet Kelin y Corentin Fila.









