El título de esta película, Freeheld, es un juego de palabras con freehold, término que en el Reino Unido de hace siglos se usaba para designar al propietario de un territorio. Esta palabra (y el concepto) la llevaron los colonos a la Costa Este de Estados Unidos y, desde entonces, se usó en el estado de Nueva Jersey para designar a un órgano de gobierno autónomo de cada condado (county) de ese estado estadounidense. Los freeholders son los políticos, designados por los electores del condado, que se encargan no solo de gobernar autonómicamente dicho estado, sino de preservar la ley impuesta en ellos desde la época de la colonización, con lo cual, se puede considerar a estos freeholders como conservadores de una tradición que a menudo está acartonada y rancia y a los que les cuesta adoptar cambios. Considerando que la raíz de estos términos es el verbo inglés to hold (sostener), pues es fácil desprender que también freeholder, en una traducción libre, es el que sostuvo. Con el título de la película se insta a que no sostengas lo viejo sino que albergues lo nuevo, de ahí Freeheld. (Lo sé, es complicado).

Esta peculiar forma de gobierno de los condados de Nueva Jersey, única en Estados Unidos, también incluye una vista semanal abierta al público donde todo el que quiera puede exponer libremente y con su propia voz sus quejas, sugerencias, proposiciones, etc.
Pues con este original planteamiento se hilvana una historia prodigiosamente dirigida por Peter Sollett donde todo encaja perfectamente, en lo artístico y en lo técnico.
Estupendamente bien medido film que trata, sí, sobre la historia (real) de la oficial de policía de Orange County (Nueva Jersey) Laurel Hester (Julianne Moore), mujer madura y dura de pelar, en la investigación activa de casos de tráfico de drogas y lesbiana en el armario; que un día conoce a la joven gay militante Stacie Andree (Ellen Page), creándose entre ellas una atracción instantánea que pronto se transforma en amor. Ambas mujeres llegan incluso a vivir juntas y a convertirse, tras muchas vicisitudes, en pareja de hecho. Laurel y Stacie viven su vida como pareja, con sus más y sus menos, entre la reticencia de la policía mayor y las ganas de contar a todo el mundo de su joven pareja. Un día a Laurel le diagnostican un cáncer terminal y a partir de entonces, a las dificultades de vivir en un estado que las mira como bichos raros, se le une el empeño de la pareja para que, a la muerte de Laurel, Stacie pueda disfrutar de pensión de viudedad como una pareja de hecho o casada cualquiera.
El largometraje no escatima escenas durísimas, crudas, frías y calculadoras (y admirablemente guionizadas, rodadas e interpretadas) capaces de hacer salir lagrimones como puños a cualquier corazón duro (el mío por ejemplo) máxime si ese corazón duro sabe perfectamente de lo que habla la película y reconoce varias situaciones dramáticas como vividas.
Cuando la tensión no se puede aguantar más, la inteligente inclusión (es también un personaje real) del activista gay de la Garden State Equality Steve Goldstein, admirablemente interpretado por ese genial comediante que es Steve Carell (The Office), da el punto cómico (sí, es posible incluso en este dramón, y hacerlo bien no es solo cuestión de inteligencia sino de excepcionalidad), frescura y oxígeno necesarios para que el filme siga a este espléndido ritmo.

Aparte de las excepcionales interpretaciones de Julianne Moore y Ellen Page (no se pueden describir; vean la peli), hay que destacar la actuación de Michael Shannon (Revolutionary Road, Boardwalk Empire), auténtico tercer protagonista que, en el papel de Dane Wells (policía compañero de Moore) da el contrapunto hetero y aporta el carácter y la templanza necesarias entre tanta tragedia.

En definitiva, una gran película, radical y poco complaciente, que no solo trata de la libre elección de pareja, y de la lucha por la igualdad, lo diverso, de escoger lo nuevo y diferente (freeheld) y abandonar lo caduco, y la lucha por lo que consideras justo, sino que también trata de todos los intolerantes (freeholders) que en el mundo hay.
FICHA:
FREEHELD, UN AMOR INCONDICIONAL (Freeheld)
DIRECTOR: Peter Sollett
REPARTO: Julianne Moore, Ellen Page, Michael Shannon, Steve Carell










