«Un film escandaloso y divertido to the max, con varias escenas que te harán decir: ‘no puedo creer lo que estoy viendo’.»
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Siempre coinciden varias películas de dibujos animados en nuestras pantallas. Aún puede verse Kubo y las dos cuerdas mágicas, saludada por varios medios diferentes como una obra maestra y que, sin embargo, a mí me pareció una peli sosa, laxa y boba, con exceso de moralina y cursilería. Y que encima es ABURRIDA.
No puedo decir lo mismo de esta excelente La Fiesta De Las Salchichas. Realmente, un festín de diversión, proclamas poco convencionales, diatribas a los gobiernos reaccionarios que invaden el mundo y chistes políticamente incorrectos pero de verdad.

La cosa va de un supermercado donde todos los alimentos y otros utensilios para la casa, viven esperando El Gran Más Allá (The Great Beyond), que es cuando un dios o diosa (comprador-a) viene a recogerte para llevarte a su casa y empezar una vida de dicha.
Pero claro, no todo es lo que ellos creían.
El Gran Más Allá, de donde nunca ningún alimento ha vuelto, no es lo que pensaban. Y eso lo descubre una salchicha, Frank, enamorado de un pan de perrito caliente llamada Brenda, (sí, la salchicha es masculina y el pan femenino) y cuyo mayor deseo es meterse dentro de tan mullido bollito.

La salchicha Frank, por razones que no diremos, descubre la verdad de lo que les espera a él y sus colegas y decide volver al supermercado e intentar convencer a los demás alimentos que en el Más Allá no hay sino muerte y destrucción.

Con esta original premisa, el largometraje, dirigido con muy buen pulso por Conrad Vernon y Greg Tiernan, hace discurrir a estos personajes por todo ese universo que es el supermercado (donde todos sus habitantes cobran vida cuando viene la noche y ningún humano les ve). Así la salchicha Frank, en su busca de ayuda para combatir a los humanos, pasa por la vitrina de salsa alemana, donde son todos nazis; por el estante de comida mexicana, que no dan ni golpe, y hasta por el departamento de las bebidas espirituosas, llamados Los Inmortales, porque no caducan nunca y, además, son todos fumetas.

El largometraje nos lleva, de manera frenética, por todo este mundo y también nos muestra la visión que tienen los alimentos del mundo de los humanos de una jocosa manera. Es especialmente descacharrante el personaje de la ducha vaginal, al que pone voz Nick Kroll, que hace de malo de la película, y sobre el que recaen no pocos guiños al cine de terror más gore y sangriento.

Con continuas referencias a la música, la cultura pop, las películas antiguas, el cine de terror o el de superhéroes, La Fiesta De Las Salchichas también cuenta con una buena cantidad de chistes políticamente incorrectos, como el del pan de pita árabe y el donut judío que es que hay que verlo para creerlo. Los ojos como chiribitas ante tanto atrevimiento.

En la peli no son pocos los actores y actrices famosos que ponen voz a los personajes (por supuesto, solo podemos hablar de la versión original) como Edward Norton, encarnando al donut judío; James Franco, prestando su voz a un yonqui humano que tendrá no poco protagonismo; Kristen Wiig, como Brenda, la bollita de pan de hot dog enamorada de la salchicha Frank a la que pone voz Seth Rogen; o Salma Hayek como Teresa, un taco mexicano (cómo no) loca por Brenda la bollita. Si Kristen Wiig se quedó con las ganas de rollo bollo en Las Cazafantasmas, aquí está más que servida.

La Fiesta De Las Salchichas es un film divertido y escandaloso to the max, en las que hay varias escenas tan pasadas de vueltas que te sorprenderás a ti mismo diciéndote «no puedo creer lo que estoy viendo«.
Y por cierto, una película tan incorrecta y descerebrada NO ES APTA PARA NIÑOS, así que no lleven a sus hijos/as, sobrinos/as.









