El documental se proyecta en cines junto con el famoso concierto del Shea Stadium.
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STUART SUTCLIFFE. PETE BEST. Resaltamos estos nombres porque, lamentablemente, no se nombran ni una vez (y solo se ven de paso en alguna fotografía) en este documental dirigido por Ron Howard con el beneplácito de Paul McCartney, Ringo Starr y las viudas de John Lennon y George Harrison. Hubo un tiempo, en 1960, en que Los Beatles eran cinco: John Lennon, Paul McCartney y George Harrison a las guitarras y voces, Stuart Sutcliffe al bajo y Pete Best a la batería. Esta formación fue importantísima pues supuso el germen de lo que luego serían Los Beatles que todos conocemos. Fueron estos Cinco Beatles los que acudieron por primera vez a Hamburgo y se hicieron hombres y rockcanroleros. Sutcliffe abandonaría la banda poco después para quedarse en Alemania con su novia Astrid Krichherr (la creadora del peinado Beatle) y moriría al año de derrame cerebral. Fue entonces cuando Paul pasaría al bajo. Pete Best fue invitado a irse porque al mánager de la banda, Brian Epstein, no le gustaba, entrando en ese momento Ringo a la batería.

Dicho esto, este documental no va a sorprender al fan medio de Los Beatles. Cualquiera que esté más o menos metido en la banda conocerá el 90% del material, y es que apenas hay algo realmente nuevo en este Eight Days a Week. Eso sí, el producto esta remasterizado, restaurado, digitalizado, en Dolby Stereo, limpiado, arreglado, supervitaminado y mineralizado, pero es más de lo mismo. La todopoderosa EMI, la disquera de Los Beatles de toda la vida, relegó a la banda, en 1962, a su subsidiaria Parlophone, un sello menor dedicado a grabar a cómicos, humoristas y comediantes, porque no creía en la banda; sin embargo, prácticamente desde ese momento, la EMI no ha dejado de exprimir el legado Beatle más y más. Parece que la vaca lechera (o la gallina de los huevos de oro) no se agota nunca. Y es esa voluntad de maquillar y presentar como nuevo lo ya conocido lo que ha movido a esta discográfica y el gran negocio Beatle a lo largo de más de cincuenta años.

De todas maneras a un beatlemaniaco (me incluyo) no le va a disgustar que se cuente la sabida historia una vez más y, desde luego, es una oportunidad de oro para todo aquel o aquella que no conozca a Los Beatles (lo cual es casi imposible) o quiera saber los rudimentos de su historia. La música y las imágenes de los Fab Four, a los que ya le podemos dar el tratamiento de superhéroes, es tan excepcional que no va a dejar a nadie frío. Esta vez de lo que se trata es de narrar la historia de las extenuantes giras que Los Beatles dieron de 1962 a 1966, pero todo se mezcla con sus vidas y con sus discos.

Claro que faltan algunas cosas. A los olvidados nombres de los anteriormente citados Stuart Sutcliffe y Pete Best hay que unir los del roadie Mal Evans, auténtico hombre-para-todo de Los Beatles, que aparece en varias imágenes y no se le nombra o a la injusticia cometida al no decir ni por asomo los nombres de los baterías Andy White, que toco en la versión más conocida de Love Me Do y de Jimmie Nicol, que sustituyó a Ringo durante una semana en la gira australiana de junio de 1964, pues este estaba enfermo. Pueden parecer tonterías, y sin duda lo son, pero es que no está de más emplear unos segundos en nombrar a estos buenos señores, especialmente cuando se dedican muchísimos minutos, quizás demasiados, en narrar las aleluyas de Larry Kane, el reportero estadounidense que acompañó a Los Beatles en los tours de 1964 y 65 describiendo su día a día.

Por lo demás, pues esta es la historia mil veces contada pero no por ello menos fascinante. El documental está bien narrado, bien historiado, tiene ritmo y fuerza, no aburre a las vacas y le da el tratamiento necesario, el que se le tiene que dar, a esas dos luminarias que fueron el mánager Brian Epstein (que por cierto, era maricón perdido y estaba enamorado de John), el quinto Beatle, el auténtico autor de El Milagro y Geoge Martin, el sexto Beatle, el productor sin cuya extraordinaria labor Los Beatles no hubieran pasado de celebridades locales.

Al final de estos cien minutos de documental se podrá ver por primera vez en pantalla grande el famosísimo concierto en el Shea Stadium, Nueva York, el 15 de agosto de 1965, en el que Los Chicos de Liverpool desgranaron sus canciones ante más de 55.000 personas. En la época esto fue un auténtico hito y merece mucho la pena ver la restauración que se ha hecho en 4K con sonido remasterizado.

Realmente, estamos convencidos de que en los archivos de EMI se pudren canciones, películas, fotos y demás parafernalia Beatle y nos preguntamos cuándo demonios van a echar mano de todo ese material. O a lo mejor no, a lo mejor es que ya no tienen nada más y por eso maquillan una y otra vez esta historia, una de las más alucinantes, si no la que más, de todo el siglo XX. Yeah, yeah, yeah. Eso sí, Eight Days a Week sólo podrá verse del 15 al 22 de septiembre, así que ya puedes ir comprando las entradas.
FICHA:
The Beatles. Eight days a week. The Touring Days (Reino Unido, 2016)
DIRECTOR: Ron Howard
GUIÓN: Mark Monroe (Historia: P.G. Morgan)









