Sí, queridas amigas, si ustedes se hicieron pajas ad infinitum con la imagen de Mel Gibson en su época de Mad Max, en esta Blood Father no se las ahorrarán. Porque el astro del cine australiano, que sólo tiene 60 años, está (además de buen ver) atlético, turgente, musculoso, lleno de tatuajes, con barba y, lo que es mejor, siendo consciente de su edad y haciendo un papel en el que representa eso, un padre de sesenta años.
Y, encima, actúa bien.

Porque está claro, aunque a ustedes le lleve la pasión, Mel Gibson es un actor… limitadillo. Y lo mejor de su caso es que siempre fue consciente de que no era un Lawrence Olivier y lo suyo no pasaba por interpretar a un príncipe danés con dudas (con dudas sobre la vida, no dudas sobre su sexualidad, perraca, que solo te gusta el vicio).

Blood Father es una estupenda película de acción que trata sobre Link (Gibson) un ex-alcohólico que vive en una caravana de un pueblaco del Medio Oeste estadounidense. Link acaba de salir de la cárcel y sólo desea pasar su madurez como tatuador profesional. Un día recibe la llamada de su joven hija Lydia (Erin Moriarty) a la que no ha visto en años.
La chica se ha enrolado en una banda de traficantes mexicanos y se encuentra en un serio peligro.

Con esta premisa la película discurre por los vericuetos del cine de acción mezclado con road movie y con notas de película de padre-haciendo-lo-que-sea-por-su-hija. Y está claro que esta cinta (es un decir, ya no hay cintas en el cine y bla bla bla) lleva a lugares comunes de cientos de largometrajes. Pero es que Blood Father está bien escrita, bien contada, bien interpretada, bien dirigida y eso es un auténtico plus. Si haces una peli de género, sobre todo de uno tan trillado como este, tienes que hacerlo de manera excepcional para no aburrir a las vacas y el director, el francés Jean-François Richet (Una semana en Córcega, la nueva versión de Asalto al Distrito 13) lo hace todo a la perfección: mantiene la tensión, la compensación entre la partes, administra perfectamente los tiempos entre acción-relajación y, lo mejor de todo, hace que sus personajes sean realmente seres humanos y no superhéroes que pueden con todo.

Un excelente film que cuenta con la interpretación de la ya citada Erin Moriarty,que es una hermosísima joven que luce palmito a más no poder y que es una maravilla ver cómo se mueve actúa bien. También se rescata a Diego Luna (Y tu mamá también, Nicotina), buen actor mexicano que hace de eso, de mexicano. Y de mexicano malo novio de la hija de Mel Gibson y jefe de la terrible banda de narcos.










