Como ya sabéis, en Estoy Bailando somos muy fans de Calvin Harris, de su música y de él en sí. Y como no somos Rita Ora para podérnoslo tirar, pues lo único con lo que nos podemos consolar es disfrutando de sus sesiones en directo. Porque el DJ inglés de moda estuve este fin de semana en Barcelona y allí tenía que estar yo. La sala Sutton Barcelona tenía preparada una buena fiesta para todos los asistentes que estuvieron dispuestos a pagar los casi 40€ de la entrada. Casi todos guiris, pero bueno, allí estaba yo con mis amigas las maricas de turno para saltar como locas con todos los temazos que Calvin Harris nos iba a pinchar.
La noche no empezó muy bien. ¿Sabes esas veces que tienes premoniciones y que nadie se las cree? Como si fuera Aramis Fuster, les pregunté a mis maricas cómo teníamos que ir vestidos: pantalón largo o pantalón corto. La respuesta fue obvia: «Corto, que ya hemos pagado la entrada y en eventos así no se miran la ropa». Pues nada, pantalones cortos (bien monísimo igualmente) y Diagonal para arriba dirección a Sutton Barcelona. Llegamos y una cola de escándalo (no era ni la 01:00h) y nos pusimos en fila india bien formalitos mientras los gorilas de la puerta iban controlando al personal. Y nos vieron de antemano. Y pasó. Pasó que cuando llegamos a la puerta el gorila nos dijo «Señores, no pueden entrar con pantalones cortos. Salgan por aquí».

WTF. Con lágrimas en los ojos un cabreo de la ostia, mis amigas maricas casi la lían parda (que serán muy maricas, pero son muy chungas también). Tras quitarnos de encima a unos guiris que nos querían comprar las entradas, acordamos darnos una oportunidad y volver a casa a cambiarnos de estilismo. Y cogí un taxi. ¡¡¡YO UN TAXI!!! Quien me conoce sabe que soy anti-taxis. Pues lo dicho, vuelta a casa, cambio de estilismo (monísimo pero con pantalón largo remangados y zapatos, por si acaso). Y vuelta a Sutton Barcelona con el miedo en el cuerpo de no volver a entrar. Porque yo quiero mucho a mis amigas maricas, pero en cuanto a estilo, les saco un trozo largo. Más cola. Momento crucial… y el gorila nos deja pasar. Bien por los pantalones largos.
Ahora ya empieza la noche de verdad. Son las 02:00h y Calvin Harris no sale hasta una hora después. Guiris por todas partes. Niñatos guiris en la zona vip. Más guiris. Guiris con pantalones cortos por todas partes. ¿Pantalones cortos? Hijos de puta. El DJ de turno preguntando todo el rato si queríamos que saliera Calvin Harris. Que sí pesada. Paseo arriba, paseo abajo, buscando el mejor sitio donde ponernos. Son las 03:00h y Calvin Harris sale. Orgasmo. Qué guapo. Qué alto. Qué hijo que me dejaría hacer. La verdad es que empezó su sesión saludando al público y pidiendo que levantáramos las manos, que era lo único que me quedaba por levantar.

Lo bueno de Calvin Harris es que entre su música no sólo hay temazos (que los hay y muchos), sino que consigue que te lo pases bien, que disfrutes, que los sonidos se te metan en el cuerpo y lo des todo bailando como si no hubiera un mañana. Pinchó practicamente todos las pistas de su ’18 months’ y música de otros DJ’s, porque el es súper majo y seguro que Avicii, David Guetta o Danny Romero son súper colegas suyos. Y bailábamos. Y seguíamos bailando. Y la gente se volvió loca con todos los estribillos y subidones, pero especialmente con ‘We found love’ y con ‘Feel so close’. Aaaaays Calvin Harris, cuánto te debe Rihanna.
En una primera parte sí que interactuó más con el público, pero al rato dejó de hablarnos y de decirnos cosas. No le caeríamos bien. Se metió en su papel y fue pinchando tema tras tema mientras sudábamos como cerdas (por los pantalones largos). Y los guiris con pantalones cortos. Y las putillas de turno con vestiditos. Y los niñatos guiris bebiendo como si se acabara el mundo. Y Calvin Harris a lo suyo. Pasadas las 05:30h, el cuerpo empezaba a resentirse y, aprovechando que la música se estaba volviendo más machacona y sin letra, nos fuimos. Adiós Sutton Barcelona. Adiós Calvin Harris. Te queremos.
httpvh://youtu.be/nj25U_3KYVs









