Ya hace mucho tiempo que escribí un artículo en esta web llamado, precisamente Calvin Harris, házme un hijo, y en él os explicaba el espectacular cambio de imagen que el DJ y productor había sufrido en sus carnes morenas desde que empezó a ganar mucho dinero.
Porque amiga la solución para nosotras, vagas del mundo cuyo único ejercicio que sabemos hacer es el de levantar el vaso del cubata, es hacernos ricas y pagar a los demás para que nos pongan bien guapos. Un entrenador personal (o un paso por quirófano si eres alérgico a los gimnasios), un estilista, un peluquero y una marca de ropa que te regale algunos trajes. Et voilà!
Ya sabíamos que Calvin Harris se había convertido en la imagen de Emporio Armani y hasta habíamos podido ver una fotillo suya sin camiseta a pesar de que, en teoría, sólo iba a anunciar relojes y gafas. Y le pedimos al Señor que, por favor, Calvin se desnudara del todo; que ahora que habíamos conseguido verle los pezones no íbamos a rendirnos en nuestro empeño.
¿Y qué ha pasado?
Pues que ahora resulta que Calvin Harris se pone a anunciar calzoncillos de Emporio Armani.
Hay que reconocer que Harris ha madurado la mar de bien. ¡Qué digo la mar de bien! Ha madurado a la perfección. Claro que lo de ser el DJ mejor pagado del mundo pues debe ayudar, que tienes chinas que te tocan gentilmente por todas partes
La china más odiada del universo
Pero la gran alegría no es sólo poder ver a Calvin en calzoncillos, es descubrir que tiene un gran talento. No tan grande como nos habría gustado, pero no se puede quejar. Y no, no estoy hablando de su talento a la hora de componer (aunque podría colar perfectamente) sino de su paquete.
Querido Calvin: ahora que ya te has decidido a enseñar y has superado la tensión del momento…
Haz el favor de filtrar de una vez una sex-tape. O un selfie desnudo. Un ALGO.
Por ahora nos conformamos con esto:


















