Ya sabéis lo locos que se vuelven en E.E.U.U. con la Super Bowl. Yo le cogí cariño al tema desde que vi Ace Ventura y supongo que nuestro equivalente es una final de Champions League entre el Barça y el Madrid. Pero tranquila, sé que a ti el deporte te da bastante igual así que vamos a lo que nos interesa: Beyoncé.
Si el año pasado fue Madonna la que aprovechó el descanso del partido para presentar algunos temas del MDNA y de paso hacer un pequeño repaso a su carrera en un show que nos encantó a todos (sí, a todos); este año ha sido Beyoncé la encargada de entretener al estadio y a la millonaria audiencia en el medio tiempo del partido.
Y, señoras, agárrense las bragas.
Porque lo que hizo anoche Beyoncé la sitúa MUY por encima de cualquier artista actual (Bruno Mars, por ejemplo, twitteó que si hubiera sido él que hace todo eso acaba tosiendo sangre) en una demostración de lo que debería ser un señor directo. Ella además lo da todo con una coreografía muy así como es ella, muy de negra chunga y un juego escénico chulísmo con esa pantalla que todos querríamos tener en casa.
Por si todo esto fuera poco… tiene dos invitadas de lujo. Ya te imaginas quién.
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