Dice la redactora de la redacción que ha visto la Stonewall de Roland Emmerich que la película es tan mala como puedes esperar que sea. Y he de reconocer que a mí me da mucha pena porque aunque Emmerich no es precisamente el mejor director de la historia del cine sí que me parece un tío bastante solvente. Pero nada, que la peli era un desastre.
Para desastre el que se montó justo antes del estreno cuando muchos miembros del colectivo LGTB se lanzaron contra el trailer por lo que parecía era un whitewashing de la historia de Stonewall. Por si no sabes lo que es un whitewashing, básicamente es contar una historia protagonizada por personas de diversas razas y colores con actores blancos. Lo que más se criticó, visto el trailer, era que fuera el protagonista de la peli (un chico blanco cisgénero maravillosamente pulcro) el que lanzara la primera piedra en los disturbios; básicamente porque dice la leyenda que la primera piedra la lanzó la mujer trans negra Marsha P. Johnson. Y digo leyenda porque aunque es una idea generalizada estamos hablando de unos disturbios y la cosa no está realmente clara. Pero lo que sí está claro es que los disturbios que dieron nacimiento al movimiento del Orgullo LGTB no lo empezaron señores con traje en un despacho sino un buen puñado de travestis, transexuales, drag queens, hombres, mujeres, blancos, negros y latinos.
Algunos fuimos los inocentes (por no llamarnos idiotas) que dijimos que era pronto para tirar a Emmerich a los pies de los caballos, que esperáramos a ver la película, que a lo mejor el trailer estaba montado de una forma pero luego era otra cosa. Nos negábamos a creer no ya que Emmerich se pasara el respeto al colectivo por los cojones (que no nos sorprendía) sino a que el guionista (Jon Robin Baitz, creador de la serie Brothers & Sisters) hubiera sido capaz de semejante insulto. Claro que entonces recordabas que en esa serie todos eran blancos y perfectos y hasta había un republicano bueno y…
Total, que la película se estrenó y resultó ser una mierda y todo lo que parecía que pasaba en el trailer estaba en la película. Personajes trans y drags muy secundarios, historia cambiada para meter a un niño blanco por medio, mucho drama descafeinado y poca valentía.

Ahora Emmerich está en plena promoción de su nueva película, la secuela de Independence Day, y en una entrevista a The Guardian ha soltado la bomba. En su momento Emmerich insistía en que Stonewall era muy respetuosa con la verdadera esencia de los disturbios y con los personajes históricos, pero a toro pasado ha decidido quitarse la máscara y liarla parda con unas declaraciones que rozan lo ofensivo para cualquiera que tenga alguna idea de lo que pasó en el Stonewall Inn:
Mi película era justo lo que dijeron que no era. Era políticamente correcta. Tenía personajes negros y transgénero. Simplemente nos mató una voz en internet que vio un trailer y dijo «están haciendo whitewashing de Stonewall». Seamos honestos: Stonewall fue un evento de blancos. Pero nadie quiere escuchar eso nunca más.«
Así que según Emmerich su película no sólo no era irrespetuosa con los verdaderos héroes y heroínas de los disturbios, no sólo tenía a Marsha P. Johnson como un personaje secundario comparsa del niño blanco cisgénero; sino que en realidad era un retrato exacto de lo que ocurrió porque para Emmerich lo que pasó en Stowewall fue mérito de los hombres gays cisgénero blancos. Con dos cojones. Sobre todo porque justamente los hombres gays cisgénero blancos eran los que menos problemas tenían en el Nueva York de 1969.












