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Lance Wallnau asegura que después de que dos ex-prostitutas rezaran sobre un pastel, el poder de Cristo actuó sobre un homosexual y le sacó el mariconerío del cuerpo.
No tenemos muy claro qué persona, animal o cosa es Lance Wallnau: nos cuesta decidirnos, porque aunque todos los medios estadounidenses dicen que es un pastor evangélico (algunos precisan que es texano, o de Dallas, que da otra dimensión a su locura), en realidad en su página de Facebook se define como muchísimas cosas, ninguna de ellas relacionada con la religión. Nuesta nueva amiga Lance es conferenciante internacional, escritor, consultor de negocios… ¡y coach, como nuestra otra amiga Elena Lorenzo!
En cualquier caso, parece que la ocupada y trepidante vida de Wallnau le deja tiempo libre para estar preocupadísimo por la de los demás y por cómo deben vivirla. A nuestro polifacético pastor le gusta también comunicarse por Periscope con sus seguidores, que son muchos por alguna razón que desconocemos, y en una de sus últimas sesiones una (mala) madre le dijo que estaba muy preocupada por la homosexualidad de su hijo y preguntó cómo podría hacer para curársela. En lugar de responder que de ninguna manera porque no había nada que curar, nuestro hombre-orquesta señor que sabe hacer muchas cosas y además parlotea sobre Dios le contó una historia absurda que parece un guión descartado de Historias para no dormir:
Según Lance, el dueño de un bar gay que era violentamente anticristiano fue «curado» de su homosexualismo gracias a dos amigas suyas, prostitutas reformadas, que eran clientas habituales. Aparte de que es un nombre maravilloso para un grupo de teloneras de Fangoria, no sabemos muy qué hacían en el bar estas prostitutas reformadas y tampoco sabemos cómo ni por qué le prepararon un pastel y rezaron sobre él antes de ofrecérselo al dueño. Y aquí, queridas hermanas en Cristo amigas, fue cuando se obró el milagro: antes de poder terminar el dulce, el poder de Dios actuó sobre el chico, que sufrió una poderosa transformación y más tarde fue bautizado y liberado del espíritu que estaba obrando sobre él.

En realidad, hasta el propio Lance se debió dar cuenta de que se le había ido la pinza mucho más de lo habitual, porque también dijo que esta historia era un poco extraña y que tal vez, quizás, a lo mejor, no serviría como ayuda para lo que le preguntaba la mujer. También ha publicado otro Periscope en el que intenta aclarar la historia y decir que la prensa ha sacado las declaraciones de contexto y que… Bueno, en realidad no nos hemos parado a ver el vídeo, que además es bastante largo, pero siempre dicen estas cosas.
En cualquier caso, nosotros nos proponemos como voluntarios a todos esos pasteleros homófobos que suelen estar por Texas y se niegan a preparar tartas para maricones. ¡Hagamos un llamamiento al gremio para que nos envíen a la redacción sus mejores creaciones en pasteles benditos por el Espíritu Santo! Curar, ya sabemos que no nos vamos a curar, pero al menos podremos tomar el té en condiciones. Hacemos otro llamamiento al que se acabó el último paquete de galletas que teníamos en la redacción y que no se encargó de reponerlo.

Fuente: New York Post









