Una comedia romántica en Nueva York. ¿Quién da más?
La diferencia entre Hola, mi nombre es Doris (dirigida con corrección por Michael Showalter) y cualquier otra comedieta de verano made in U.S.A. es que, precisamente, está rodada en la ciudad de los rascacielos. Y eso siempre dará prestancia, empaque, peso específico, autoridad y una especie de aureola cultureta imposible de encontrar en la soleada California, por ejemplo.
Y, en fin, comedias en N.Y. siempre ha habido, eso es cierto, pero del modo que, desde los años setenta, ha venido haciendo Woody Allen; que ha calado tanto en la forma de hacer este tipo de pelis de amores urbanos que, el sello del neurótico de Manhattan es ya inherente a todo film con convicción romántica que se precie.

Además Hola mi nombre es Doris rescata a Sally Field, actriz muy activa en los últimos años setenta y primeros ochenta, que solía ir al principio de su carrera de muchachita morbosa y mojigata, y que participó en películas muy taquilleras como Hopper, junto a Burt Reynolds («el hombre que me desvirgó«); Ausencia de malicia, con Paul Newman; Norma Rae, papel por el que ganó su primer Oscar; la famosa No sin mi hija o Forrest Gump.

Sally hace aquí de una mujer septuagenaria, Doris, que vive sola en Brooklyn, es aficionada a acumular cosas, viste como la pobre de la parroquia y tiene un anodino trabajo de contable en el que lleva cuarenta años. Un día viene a la oficina un nuevo jefe de Los Ángeles; joven, sonriente, con ideas progresistas y del que la romántica Doris se enamora irremediablemente, a pesar de que el chico es treinta y cinco años menor que ella.
El actor Max Greenfield (American Horror Story, New Girl, La gran apuesta), hace de una especie de chulazo de revista en plan metrosexual sensible de principios del siglo XXI que, con su sonrisa de dentífrico, te invita a tofu con algas pensando, realmente, en meterte todo lo gordo.

El largometraje no ahorra escenas jocosas, secundarios eficaces, risas amables… Situaciones mil veces vistas pero que funcionan (dada la rutinaria pero buena labor del director Michael Showalter). Nos gusta sobre todo porque ahonda en una situación que sigue siendo tabú en el cine actual: el que pueda existir una relación amorosa entre una mujer madura y un chico joven.
Por eso, por Nueva York, por Sally Field y por, cómo no, Max Greenfield, decimos un gran SÍ a este Hola, mi nombre es Doris.
FICHA:
Hello, my name is Doris (Estados Unidos, 2015).
Dirigida por Michael Showalter.
Con Sally Field, Max Greenfield, Tyne Dally, Peter Gallagher, Isabella Acres.










