Este excelente largometraje francés dirigido por Arnaud Desplechin recoge las influencias de la tan traída (y no es para menos) nouvelle vague de los años sesenta que, heredera del neorrealismo italiano de los cincuenta, supuso un respiro de aire fresco para el cine mundial. Si aquellas películas trataban sobre la vida vivida como el que bebe una carísima botella de champán a gallete, este filme le va a la zaga, compartiendo planteamientos, desarrollos y una querencia por los encuadres diferentes, los movimientos de cámara sorprendentes, el realismo salvaje, la juventud a flor de piel, la palpitante comezón del sexo, el amor, la literatura, la música, los viajes, la juerga. En ese sentido, Tres Recuerdos de mi juventud también nos lleva a películas como La piel dura (L’argent de poche, François Truffaut, 1976) y a filmes más recientes, como la también espléndida Después de mayo (Après mai, Oliver Assayas, 2012).

2015. Paul Dedalus, antropólogo francés que ha dado la vuelta al mundo investigando antiguas tribus, llega a París tras veinte años de ausencia para trabajar en el Ministerio del Interior de su país. Es detenido por la policía por su supuesta vinculación con un grupo de espionaje de la antigua RDA en los años ochenta. Este hecho sirve al director Arnaud Desplechin para evocar en su personaje Paul Dedalus tres recuerdos de su juventud; como joven viajero a la Alemania del Este, su amor de adolescencia por Esther y sus viajes por el mundo.

El grueso de la película está estructurado en base a la adolescencia de Dedalus en una ciudad provinciana de Francia. Vive en una familia desestructurada con un hermano, una hermana, madre muerta y padre ausente. El conocimiento de Esther le viene al mismo tiempo que marcha a París para estudiar. Entre idas y venidas de su ciudad a París pasa su primera juventud con los amigos de su infancia y los nuevos contactos en París. Así, Dedalus y su amor por Esther se ve suavizado por sus mútiples relaciones con chicas en la capital francesa y Esther, también, se lía con multitud de chicos. En medio: fiestas, alcohol, trapicheos con las drogas, sexo adolescente, literatura, cine, y una exclente música que recoge otro tipo de canciones que se escuchaban en los ochenta, desde los Specials o DelaSoul, pasando por Cheik el Hasnaoui o The English Beat.
Con numerosas citas a la poesía y a la literatura, cuando los amantes están separados se escriben ardientes cartas que «leen» mirando a la cámara, en escenarios oníricos, como si fuese el espectador el destinatario de esas palabras salvajes y palpitantes, Tres Recuerdos de mi juventud destila su esplendorosa y cortante belleza en más de dos horas de película que no se hace en absoluto pesada, que uno mira con asombro y con ganas de que durara dos horas más.

Mathieu Almaric (La venus de las pieles) compone el personaje de Paul Dedalus ya como hombre maduro, mientras que los muy pintones y jovencísimos actores, con gran potencial, Quentin Domaire y Lou Roy-Lecollinet, hacen de Dedalus joven y de la bella Esther.
http://youtu.be/5f8Yb7p22rM
FICHA:
Trois Souvenirs de ma jeunesse (Francia, 2016).
Dirigido por Arnaud Desplechin
Con Quentin Domaire, Lou Roy-Lecollinet, Mathieu Almaric.









