El último cine italiano es de una calidad y una originalidad realmente sorprendentes. Si años atrás pudimos disfrutar de películas tan estupendas como Un castillo en Italia, El capital humano, o, especialmente, Vacaciones de Ferragosto, con Gianni di Gregorio delante y detrás de la cámara (filmes a los que, a una ácida comicidad, había que añadirle un retrato certero de la sociedad pequeño burguesa italiana actual); esta Si Dios quiere es una fiel seguidora de ese estilo elegante, sereno y acerado de hacer comedias realmente originales y con sello italiano.

Un exitoso y riquísimo cirujano italiano, que trata a sus subordinados como esclavos y piensa que su familia es un castigo divino, sospecha que su hijo es medio mariquita o, mejor dicho, mariquita y medio. Cuando el muchacho decide reunir a la familia (¡incluyendo a la criada sudamericana!) para confesar lo que es un secreto a voces, comienzan a pasar cosas…

Un muy disfrutable largometraje de apenas hora y media (gracias al director, que se desmarca de la tediosa tendencia actual de hacer películas de dos horas) donde hay que hacer mención especial a esos dos monstruos de la gran pantalla que son Marco Giallini y Alessandro Gassman, cuya autoridad, peso especifico, economía gestual y dominio de sus muchos recursos actorales, son de mearse vivo; pero es que los extraordinariamente bien elegidos actores y actrices secundarios le van a la zaga. Si un buen caballero andante tiene que tener un buen escudero, los protagonistas y el director cuentan con un elenco de actores y actrices de reparto de excepción.

A todo esto hay que añadirle a esta película esa comicidad realista de varios quilates que no necesita caer en el chiste fácil, la broma de trazo grueso o la vulgaridad para hacer reír y, además, dejando poso.
Y, no menos importante, esa rara capacidad del director, y de buena parte del cine italiano del siglo XXI, de hacer denuncia social en base a pequeños gestos, cortos planos, tramas secundarias, sacando en segundos planos cosas que pasan así como de tapadillo, como sin querer, como si no fuera importante, lo cual hace mucho más que si lo destacara de todas todas.

Una muy buena música de Carlo Virzì, enérgica y dinámica como todo el filme (un score que no molesta sino que acentúa perfectamente personajes y situaciones) pone el broche de oro a este largometraje de extraño magnetismo y que cuenta hasta con una curiosa moraleja.
FICHA
SE DIO VUOLE. Italia, 2015.
DIRECTOR: Eduardo Maria Falcone.
INTÉRPRETES: Marco Giallini, Alessandro Gassmann, Laura Morante, Edoardo Pesce, Enrico Oetiker, Carlo De Ruggieri.









