La cadena de televisión británica Channel 4 emitió la semana pasada un documental titulado The Gay Sauna: Secrets of the Sauna. Así que ya sabéis, maricones, la cultura de las casas de baños para que los hombres tengan relaciones sexuales con otros hombres (nos encanta la definición de la Wikipedia) ya está tan extendida, que ya ni siquiera es exactamente un secreto y hasta salimos en televisión.
El documental estará disponible en la web de la cadena en unos días, así que de momento nos conformamos con una preview
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Seguramente causará más de un ataque de ansiedad a los usuarios armarizados que lo hayan visto en el salón de sus casas con sus santas esposas, y comentarios y risitas por parte de las abuelitas mientras toman sus sándwiches de pepino, mientras que algún a machirulo tal vez le dé por investigar un nuevo mundo de posibilidades; pero aún así no parece un documental especialmente morboso o que busque el escándalo, cosa que es de agradecer, habida cuenta de como suelen tratarse tradicionalmente estos temas.

El reportaje está rodado en una sauna de Nottingham y en el avance se puede ver como la pareja que la dirige nos hace un tour por las instalaciones empezando por la parte de abajo que «parece un spa normal» según la presentadora (ya sabemos que en el jacuzzi puede haber cualquier cosa menos agua) y siguiendo escaleras arriba, donde nos explican con delicioso acento británico, para qué son los cuartos de descanso con su cama y su cesta de condones o cómo funciona la zona de los glory holes, que queda bastante claro hasta para la señora de los gatos que habrá visto el programa mientras preparaba el bingo de la parroquia.

En la entrevista, los dueños hablan del proceso de rodaje y de cómo la mayoría de los clientes no quisieron participar en él (ellos mismos dicen que muchos son hombres casados con mujeres ), y también dicen que aunque nunca han tenido problemas por la actividad de su negocio, aunque están un poco preocupados por la publicidad que puedan tener a partir de ahora.
En la prensa británica, tan dada al amarillismo más victoriano, se lo han tomado con muy poco escándalo y The Guardian dice que es un documental bien rodado, aunque aprovechan para hacer algún comentario idiota como «es como ser una mosca en la pared, aunque no te gustaría estar en esa pared por el riesgo de que te cayera encima una gota de semen».

Ambientes con poca iluminación, vapor, mucho vapor, toallas o ausencia de ellas … forman ya parte del imaginario colectivo homosexual. Realmente, no estamos en el mejor momento para las saunas. Son una parte de nuestra historia que se está muriendo lentamente, en parte porque nos hemos hecho mayores ya no son tan necesarias en la época del Grindr, en parte por la ola de heteronormativismo que está acabando con el ambiente en casi todas las grandes ciudades. Hace poco, por ejemplo, cerró la mayor sauna de Londres y con ella, parte de nuestra historia.

Fuente | Channel 4









